24 de abril de 1915

24 de abril de 1915: comienza el genocidio armenio por acusaciones de traición al Imperio otomano

El genocidio armenio fue el intento de las autoridades turcas de exterminar a esa minoría cristiana. Fueron asesinadas entre 600.000 y un millón y medio de personas, pero su reconocimiento internacional sigue generando polémica.
24 de abril de 1915: comienza el genocidio armenio por acusaciones de traición al Imperio otomano
Monumento dedicado a las víctimas del genocidio armenio, cerca de Ereván. Fuente: z@doune (Flickr)

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El dominio otomano de Armenia occidental comenzó con la paz de Amasya de 1555. Este acuerdo, que ponía fin a la guerra entre el Imperio otomano y el safávida de Persia, otorgaba el dominio del actual oriente de Turquía a Constantinopla. La población armenia, de mayoría cristiana, contaba con un régimen de autogobierno dentro del territorio otomano. Sin embargo, no gozaba de los mismos derechos que sus vecinos musulmanes. A partir del siglo XIX, las potencias europeas presionaron al Imperio otomano para que mejorara las condiciones de los armenios, hasta que la derrota en la guerra ruso-turca (1877-1878) forzó al sultán Abdul Hamid II a aceptar el tratado de San Stefano. Este acuerdo internacionalizó la cuestión armenia e instaba al Gobierno a garantizar los derechos y la seguridad de su población. 

Sin embargo, la oposición del Reino Unido y del Imperio austrohúngaro llevó a modificar el tratado en el Congreso de Berlín de 1878. Londres y Viena rechazaban la creación de una Gran Bulgaria que sirviera como Estado satélite de Rusia en los Balcanes. El nuevo tratado de Berlín dividió el territorio búlgaro en dos y dejó la cuestión armenia en manos de Constantinopla. Estas modificaciones decepcionaron a los intelectuales armenios, que empezaron a organizar un movimiento de liberación nacional, pero su auge vino acompañado de las primeras matanzas planificadas por las autoridades otomanas. Entre 1894 y 1896, Abdul Hamid II perpetró las masacres hamidianas para reprimir las protestas de una minoría armenia que perdió entre 100.000 y 300.000 personas.

Los armenios, el chivo expiatorio del declive otomano

La situación de los armenios empeoró con la revolución de 1908. Los Jóvenes Turcos habían llegado al poder en un momento de extrema debilidad dentro del Imperio otomano. La primera guerra de los Balcanes entre 1912 y 1913 evidenció la incapacidad de Constantinopla para controlar su vasto territorio. Con el tratado de Londres, los turcos fueron expulsados de la región, y la derrota exacerbó su odio hacia los cristianos, lo que contribuyó a impulsar la limpieza étnica armenia.

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El estallido de la Primera Guerra Mundial fue percibido por los otomanos como la última oportunidad para restaurar un imperio de musulmanes turcos. Constantinopla se alineó con la Triple Alianza de Alemania, Italia y el Imperio austrohúngaro, pero sufrió importantes derrotas a manos de los rusos. Los Jóvenes Turcos acusaron entonces a los armenios de ayudar a Moscú y de traicionar sus intereses nacionales. Por ello, el Estado Mayor otomano publicó en febrero de 1915 la directiva 8682, que desmovilizó del Ejército a los soldados armenios para que fueran trasladados a los batallones de trabajo, donde serían exterminados.

El genocidio armenio o la controversia de la sistematicidad

Para los armenios, el genocidio inició el 24 de abril de 1915, cuando el ministro del Interior otomano, Talat Bajá, ordenó el arresto de 250 intelectuales. Comenzaban entonces las deportaciones en masa y las ejecuciones perpetradas por fuerzas irregulares. Miles de mujeres y niños armenios emprendieron las marchas de la muerte desde la península de Anatolia hasta el desierto de Siria, mientras los hombres, separados de sus familias, eran fusilados. La mayoría de los deportados morían por inanición, por enfermedades o por ataques de las bandas kurdas y circasianas. Se estima que, desde la primavera de 1915 hasta el otoño de 1916, murieron entre 600.000 y un millón y medio de armenios.

Con la caída del Imperio otomano, Armenia vivió una breve independencia, pero quedaría bajo dominio soviético hasta 1990. El genocidio armenio, mientras tanto, se considera el primer genocidio de la historia moderna, pero su reconocimiento sigue siendo controvertido. Solo 31 Estados lo reconocen, uno de los últimos Estados Unidos en abril de 2021, con motivo de su 106 aniversario. Como en otros países, la decisión ha estado influida por la diáspora armenia, que busca el reconocimiento del genocidio a nivel mundial. Turquía, por su parte, admite que se cometieron atrocidades, pero rechaza las acusaciones sobre la existencia de un plan de exterminio.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.

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