15 de diciembre de 1973

15 de diciembre de 1973: la homosexualidad deja de ser considerada como enfermedad en Estados Unidos

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría retiró la homosexualidad de su manual de trastornos mentales en 1973. La OMS no lo haría hasta 1990, pero fue un primer paso en la lucha por los derechos de las personas LGTB, que ha conseguido grandes avances desde entonces.
15 de diciembre de 1973: la homosexualidad deja de ser considerada como enfermedad en Estados Unidos
Bandera que cruza la de Estados Unidos y la LGTB. Fuente: Pixabay

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La homosexualidad ha existido en todas las culturas, más allá de ser aceptada o, sobre todo, perseguida. Si bien su rechazo se ha basado en valores morales, por lo general relacionados con códigos religiosos que entienden la sexualidad solo como algo reproductivo, muchas veces se han usado argumentos biológicos o médicos como fundamento.

Décadas de estudios sesgados, por ejemplo, llevaron a que en 1952 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) incluyese la homosexualidad en su Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, describiéndola como una “alteración sociopática de la personalidad”. En 1968 la reclasificó como una “desviación sexual”. Esta decisión tuvo un grave impacto en las personas gays, lesbianas y bisexuales, ya que la clasificación de “enfermos mentales” servía para justificar su discriminación. 

Stonewall y la despatologización

Los primeros grupos y asociaciones de personas LGBT de Estados Unidos datan de la década de 1920, pero empezaron a proliferar en el marco de la lucha por los derechos civiles de los años sesenta. Muchos se reunían en bares donde podían expresarse y desarrollar su propia cultura, aún a riesgo de ser detenidos. Los disturbios en uno de esos locales, el Stonewall en Nueva York, fueron el punto de inflexión. Las protestas contra la policía en respuesta a una redada sufrida en junio de 1969 dieron alas al activismo LGBT, con organizaciones como el Frente de Liberación Gay o Familiares y Amigos de Lesbianas y Gays (PFLAG).

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Un año después de las revueltas, las organizaciones promovieron el primer desfile del orgullo LGTB por las calles de Manhattan, en el que pasaron a exigir derechos y reconocimiento. Entre sus reclamaciones estaba que la APA dejase de considerar la homosexualidad una enfermedad. Para lograrlo, irrumpieron en la convención anual de la APA de 1970, pidiendo expresar sus opiniones. Los tres años siguientes contaron con paneles en la convención y consiguieron que se reconsiderara el diagnóstico sobre la homosexualidad. 

Tras determinar que no causaba unas aflicciones propias de las enfermedades mentales, la APA finalmente votó por retirar la homosexualidad de su Manual el 15 de diciembre de 1973. No obstante, esto no finalizó el debate en la comunidad psiquiátrica estadounidense, y hasta 1987 no retiró conceptos como el de “homosexualidad egodistónica”, que daban a entender que ser homosexual podía causar aflicciones en algunos individuos. Hoy en día, la academia estadounidense incluye cualquier malestar persistente causado por una orientación sexual bajo la etiqueta de “trastornos sexuales no especificados”.

La homosexualidad no es enfermedad, pero la lucha continúa 

La despatologización de la homosexualidad en la APA no implicó una mejora inmediata de las condiciones de vida del colectivo LGTB. Fue tan solo una de sus primeras victorias, ya que el Manual de diagnóstico estadounidense es un referente universal junto con la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El reconocimiento internacional tuvo que esperar casi dos décadas, cuando en 1990 la OMS dejó de considerar a la homosexualidad una enfermedad. Durante esos años, el activismo del colectivo LGTB fue creciendo por el mundo y sus realidades se hicieron más visibles, aunque no siempre para bien. Por ejemplo, en los años ochenta, la epidemia de VIH fomentó una imagen negativa de los hombres gays que todavía perdura.

Ya en el siglo XXI, Países Bajos se convirtió en el primer país en legalizar el matrimonio igualitario en 2001, seguido de Bélgica en 2003, y Canadá y España en 2005. Actualmente, más de treinta países aprueban el matrimonio o la unión civil igualitarios, y 150 protegen a las personas LGTB de alguna manera, ya sea a nivel constitucional o con leyes o cláusulas concretas. No obstante, su protección no siempre es completa o está asegurada, ni afecta por igual a todo el colectivo, en especial si se trata de las personas trans. Por otro lado, aún quedan muchos países donde la homosexualidad sigue criminalizada: en 2019, 57 países la castigaban con prisión, y doce, como Irán o Arabia Saudí, con pena de muerte.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.

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