Nacido en 1911 en la aldea siberiana de Bolshaya Tes, en una familia de granjeros, Konstantín Ustínovich Chernenko se vinculó desde joven al aparato estatal soviético. Su estrecha relación con Leonid Brézhnev le permitió ascender hasta ser postulado para sucederlo como secretario general del Partido Comunsita (PCUS) en 1982. El elegido al final fue el antiguo jefe del KGB, Yuri Andrópov, que murió en febrero de 1984. Chernenko fue nombrado secretario general de la formación ese mismo mes y presidente del Soviet Supremo en abril, pero su gobierno también fue corto, pues falleció el 10 de marzo de 1985.
Un hombre de partido y de Brézhnev
Chernenko fue ejemplo de hombre de partido. Inició su vida política con quince años cuando ingresó en la organización juvenil del PCUS, el Komsomol, y en 1931 se unió a la propia formación. Después de completar el servicio militar en la frontera chinosoviética durante tres años, regresó a la ciudad de Krasnoyarsk, en el centro geográfico del país. Desde entonces, sus principales funciones irían destinadas a la propaganda, y cuando empezó la Gran Guerra Patria, término soviético de la Segunda Guerra Mundial, ya era el secretario regional para ello en la formación. La carrera de Chernenko despegó cuando fue destinado a la República Soviética de Moldavia como jefe del Departamento de Propaganda y Agitación en 1948.
Fue en Moldavia donde se empezó a gestar la relación con Brézhnev. La preferencia del entonces alto mandatario soviético por él era notoria. Gracias a ello, Chernenko se trasladó en 1956 a Moscú, donde su ascenso en el PCUS resultó imparable. Como colaborador íntimo de Brézhnev durante su mandato al frente de la URSS, se convirtió en miembro suplente del Comité Central del partido en 1966 y de pleno derecho cinco años después. Además, le acompañó a compromisos diplomáticos como la Conferencia de Seguridad y Cooperación de Helsinki en 1975 o las negociaciones del tratado SALT II con Estados Unidos, para limitar la fabricación de misiles balísticos intercontinentales en plena Guerra Fría.
Una vez comenzaron las especulaciones a finales de los años setenta sobre quién sucedería a Brézhnev, Chernenko fue nombrado miembro candidato del Politburó, máximo órgano ejecutivo del Comité Central del PCUS. En 1979 ascendió a miembro de pleno derecho, lo que se interpretó como señal de preferencia personal de Brézhnev. Tras la muerte de Mijaíl Súslov en 1982, se convirtió en el ideólogo más destacado del partido y en el candidato principal. Sin embargo, Andrópov se allanó el terreno con un gran discurso ideológico durante el aniversario del nacimiento de Lenin, colocó a sus hombres en posiciones estratégicas y lanzó campañas contra la corrupción o mala gestión de quienes habían colaborado con Brézhnev. Chernenko, por tanto, no tuvo más remedio que proponerle como secretario general y presidente del Sóviet Supremo, máximo órgano del poder legislativo.
Sin tiempo para las reformas
Andrópov, mayor como Brézhnev, duró solo quince meses en el cargo. Con su muerte se abrió una nueva puerta para Chernenko, que fue nombrado jefe de la comisión funeraria rumbo a erigirse como máximo dirigente soviético en 1984. Con más de setenta años, Chernenko se caracterizó por su dominio de la burocracia y por representar a la gerontocracia soviética. En política retomó la línea dura de Brézhnev, retiró el apoyo a las reformas económicas y políticas de Andrópov y boicoteó los Juegos Olímpicos de Los Ángeles como respuesta a la medida estadounidense para la cita de 1980 en Moscú.
Konstantín Chernenko se alzó con tres títulos de Héroe del Trabajo Socialista y cuatro Órdenes de Lenin. Además, era presidente del Consejo de Defensa de la Unión Soviética, pero los problemas de salud le impidieron reformar un país estancado. Falleció el 10 de marzo de 1985 en la capital y lo sucedió Mijaíl Gorbachov, quien emprendería las reformas políticas y económicas que terminarían en el fin de la Unión Soviética en 1991.