Océanos, polos y asteroides: los escenarios de las guerras del futuro

Los nuevos conflictos geopolíticos se librarán en las profundidades del océano, el hielo de los polos o la inmensidad del espacio exterior. Aunque estos lugares no pertenecen a ningún Estado, cada vez más países quieren controlarlos y explotar sus recursos para garantizar su seguridad.
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Océanos, polos y asteroides: los escenarios de las guerras del futuro
Fuente: The National Guard (Flickr)

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Satélites, submarinos o rompehielos. Así lucirán las armas de los próximos conflictos entre potencias. Estos no se librarán en las fronteras terrestres de los Estados, sino en los llamados global commons: los océanos, los círculos polares y el espacio exterior. Son lugares que no pertenecen a ningún país por considerarse bienes comunes a toda la humanidad, pero son objeto de deseo y disputa por su gran valor geoestratégico. En 2021, por ejemplo, los ingresos mundiales derivados de la actividad espacial ascendieron a 469.300 millones de dólares.
La guerra en Ucrania ha marcado en sus dos años un punto de inflexión en la competición por estos espacios. Los satélites comerciales han sido esenciales para mantener las comunicaciones militares en plenos combates, mientras que la creciente rivalidad entre potencias ha tensionado la gobernanza de los global commons. Si bien los tratados que los rigen hablan de “cooperación internacional” y “uso con fines pacíficos”, ahora es más probable que nunca que estalle un conflicto en alguno de ellos.
Lucha por las profundidades
El mundo vive una “revolución azul”. Los océanos han sido claves para el comercio y las conexiones mundiales desde hace siglos, pero su valor ha aumentado en las últimas décadas. La proliferación de la acuicultura, la demanda de minerales críticos localizados en el lecho marino y los cables submarinos que lo cruzan han convertido a los océanos en lugares de disputa. De ahí, por ejemplo, que la última estrategia de política exterior de Rusia dedique un apartado a la importancia del medio marítimo para garantizar su seguridad, y que su nueva estrategia naval extienda los intereses rusos “a todos los océanos del mundo”.
No obstante, la voluntad de las grandes potencias por controlar los océanos va más allá de su superficie. Buscan acceder al fondo marino, vital para la seguridad de las comunicaciones mundiales: alberga casi medio millar de cables submarinos, las venas del internet global. China lleva varios años...

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Ana Raya

Madrid, 1998. Graduada en Relaciones Internacionales (UCM) y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos (UC3M). Interesada en conflictos espaciales, fronteras, mapas y geopolítica crítica.