Giro a la derecha y nuevo líder: cómo la CDU va a afrontar la salida de Merkel

La CDU tiene que gestionar la salida de Angela Merkel y una caída histórica en las encuestas. Su candidato, Armin Laschet, no termina de convencer al electorado alemán. Una derrota en las elecciones del 26S puede llevar al partido a una crisis que le haría cambiar de estrategia, incluso a escorarse más a la derecha.
Política y eleccionesEuropa
Giro a la derecha y nuevo líder: cómo la CDU va a afrontar la salida de Merkel
Fuente: elaboración propia.

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

En 2005, una joven Angela Merkel lideraba la candidatura de la CDU a las elecciones federales en Alemania. Discípula de Helmut Kohl, considerado uno de los padres de la reunificación, llegaba a la cita electoral para enfrentarse al socialdemócrata Gerhard Schröder, que era favorito para mantenerse en el poder. Merkel, sin embargo, dio la vuelta a las encuestas y venció con un 35% de los votos que devolvieron a la CDU al sillón de mando. Ambos llevan en él dieciséis años, que ya se acaban.

El relevo de Angela Merkel es también un cambio de era para la CDU, que afronta las elecciones del 26 de septiembre con una caída histórica en las encuestas y con la duda de cómo sustituir a la canciller. Los democristianos, ya superados por el SPD en intención de voto, se colocan en mínimos y necesitan dar un giro a su discurso para reenganchar a sus votantes, que en muchos casos parecen más merkelianos que democristianos.

Cambio de era por desgaste

Tras la victoria en 2005 llegaron también las de 2009, 2013 y 2017, cuatro legislaturas en las que la CDU gobernó junto a los liberales y, en los últimos ocho años, en la llamada “gran coalición”, con el SPD como socio menor del Ejecutivo. Pero ahora el panorama está mucho más fragmentado y parece que los dos grandes partidos no llegarán juntos al 50% de los votos por primera vez desde la reunificación. Los pactos tendrán que ser más amplios. En ese contexto, los democristianos han apostado por el continuismo, eligiendo como líder y candidato de la Unión —la coalición que forman la CDU y su formación hermana en Baviera, la CSU— a Armin Laschet.

El hasta ahora ministro-presidente del estado de Renania del Norte-Westfalia tiene un perfil similar al de Merkel: pragmático, dialogante, que apenas hace ruido y con experiencia. Sin embargo, parece falto de carisma, y ahora sufre el desgaste que suponen casi dos décadas en el poder de la CDU. Laschet no es el favorito para llegar a la Cancillería. Solo en torno a un 15% le prefiere sobre otros candidatos, y ha cometido errores no forzados. Durante las inundaciones que asolaron al país en julio, por ejemplo, se le vio reírse a carcajadas mientras el presidente de la República enviaba un mensaje de ánimo a los afectados. Junto a su poca proactividad en las propuestas, eso le ha quitado apoyos.

La CDU, no obstante, ya ha superado otras crisis como esta, como cuando la propia Merkel remontó en 2005. Pese a la caída de intención de voto, la CDU es el partido más consolidado y con mayor base electoral en Alemania. Además, el propio candidato a canciller ganó en 2017 los comicios en su región contra pronóstico y tampoco era el preferido para liderar el partido, pero se impuso al mandatario de la CSU, Markus Söder. 

Laschet ahora está en una posición parecida a la de Merkel en 2005, pero con un panorama más dividido y con una tendencia a la baja en los sondeos. De hecho, fue el candidato peor valorado por los alemanes durante los dos primeros debates electorales frente al candidato del SPD, Olaf Scholz, y la cabeza de lista de Los Verdes, Annalena Baerbock, aunque se desenvolvió bien en política económica, seguridad y pactos poselectorales. Si quiere recuperar terreno, tendrá que arriesgar en lo que queda de campaña.

Frente a la pérdida de votos, renovar las propuestas

Los democristianos saben que no pueden vivir del legado de Merkel. Están afrontando una revisión ideológica para no quedar eclipsados por otros partidos y llegan a estas elecciones con un programa más transversal. “Queremos que nuestro país sea más rápido, más eficiente y más digital”, expresó Laschet en la presentación de su programa. La CDU aspira ahora a que Alemania sea, al mismo tiempo, un país industrial, climáticamente neutro, y con empleos buenos y seguros.

Una de las primeras metas de Laschet ha sido atraer al votante ecologista, que ha impulsado a Los Verdes hasta la tercera posición en los sondeos. Para hacerlo ha combinado propuestas ecologistas con sus banderas típicas sobre economía o empleo. La CDU pretende cumplir con los objetivos del clima para 2045, pero sin que cueste puestos de trabajo. “No prometemos medidas que no se pueden financiar”, apuntó el candidato en la misma presentación.

Laschet también ha insistido en que no habrá subidas impositivas, incluso a pesar de las consecuencias de la pandemia. Así se desmarca del SPD, que durante los dos primeros debates electorales se abrió a subir los impuestos a las rentas altas para hacer frente a la crisis. En su lugar, la CDU plantea desgravaciones para las rentas medianas y bajas, y propone un seguro de pensiones desde el nacimiento y avalado por el Estado.

En línea con esta política fiscal, Laschet quiere que Alemania vuelva al déficit cero una vez superada la pandemia y aboga por recuperar las reglas fiscales de la Unión Europea —que la deuda pública no supere el 60% del PIB y el déficit no esté por encima del 3%—, suspendidas por la crisis con el apoyo de Merkel. Volver a la disciplina fiscal es una manera de enganchar a los votantes más escorados a la derecha, sobre todo en las cuestiones económicas, donde pueden irse con los liberales del FPD, que van al alza

Laschet también se ha desmarcado de Merkel en su política de puertas abiertas a los refugiados. La canciller optó en 2015 por recibir a más de un millón, en su mayoría sirios, pero su sucesor no quiere que suceda lo mismo con la crisis en Afganistán y aseguró que “no se pueden repetir los errores” de hace seis años. Esta postura también puede entenderse como una forma de protegerse de las críticas de la ultraderechista AfD.

Una derrota traería cambios en el liderazgo

Si no mantiene el poder tras estas elecciones, la CDU afrontará tiempos de cambio. Y todas las miradas apuntan a Markus Söder, el líder de la CSU. Aunque ya se ha descartado para ser candidato los próximos años, el que fuera rival de Laschet en las primarias goza de buenos niveles de aprobación, incluso superiores a los del socialdemócrata Scholz, y cuenta en su haber con ser el ministro-presidente de Baviera, el estado más poblado de Alemania.

Que la CDU fracasara haría más sencillo el ascenso de Söder. Un mal resultado el 26S demostraría que la apuesta por la continuidad fue un error, y el líder de la CSU, con un discurso más escorado a la derecha y por momentos más populista, podría relanzar a los conservadores. De hecho, la estrategia del bávaro probablemente ensancharía la base electoral de la coalición, pues se le ve capaz de atacar al mismo tiempo a la ultraderecha de AfD y a una posible coalición entre el SPD, Los Verdes y el FDP. Muchos en el partido ven en Laschet el estancamiento y en Söder el revulsivo. La CDU, mientras tanto, parece que trata de cambiar de era, pero buscando mantener los éxitos conseguidos por Merkel, sin ella.

Emilio Ordiz

Entre Asturias y Madrid. Periodista. Máster en Unión Europea. Especializado en el estudio de los populismos y los discursos euroescépticos. Me interesa la integración europea, el Estado de derecho y la geopolítica. Con un ojo puesto en los Balcanes.