“Hacer temblar el sistema” en Estados Unidos. Esa fue la promesa de Elon Musk cuando se confirmó en noviembre que estaría al frente de una nueva comisión asesora en la próxima Administración de Donald Trump: el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés, y como el meme-criptomoneda que promueve el magnate tecnológico). Trump le había prometido el puesto en campaña, y el dueño de Tesla o SpaceX va a usarlo para favorecer sus intereses ideológicos y económicos.
Musk apoyó públicamente y con millones de dólares a Trump argumentando que sólo el republicano podía asegurar la libertad de expresión y la democracia y recortar el Gobierno estadounidense. Esta última será su misión. Con el nombramiento, Trump cumple el deseo de su aliado de estar en la Administración con una cuota de poder. Musk tendrá poder sobre agencias que han tratado de regular aspectos que afectan a sus empresas, pero ante todo un canal oficial para influir en Estados Unidos mientras lo hace a través de X en otros países.
Los intereses ideológicos y económicos de Musk
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