Nacido en una prestigiosa familia de Jerusalén en 1895, la vida de Mohamed Amín al Huseini se aceleró muy pronto. Después de combatir en la Primera Guerra Mundial, se unió a la rebelión árabe impulsada por el espía británico Lawrence de Arabia contra el Imperio otomano, donde Al Huseini demostró sus habilidades de líder de masas. Sin embargo, pronto pasó de colaborar con el Reino Unido a oponerse a su presencia colonial en Palestina, convirtiéndose en una pesadilla para Londres.
El enfrentamiento de Al Huseini contra los británicos lo desencadenó la Declaración Balfour de 1917, por la que el Reino Unido le había prometido al movimiento sionista apoyar la construcción de un hogar nacional para el pueblo judío en la Palestina histórica. Cuando volvió a Jerusalén, Al Huseini inició su carrera como activista político antisionista y panarabista en contra de la colonización, lo que le llevaría a participar en la resistencia contra la presencia británica en Palestina hasta el extremo de aliarse con la Alemania nazi.
El muftí, un aliado del fascismo en Oriente Próximo
La ruptura con el Reino Unido llegaría en 1936. Junto a otros líderes políticos, Huseini se unió al levantamiento contra el Mandato británico de Palestina. Los británicos habían intentado cooptarle y calmar los ánimos locales al nombrarle gran muftí de Jerusalén, la mayor autoridad legal islámica de la ciudad, en 1923. Huseini jugó entonces sus cartas de forma pragmática, buscando concesiones de la autoridad colonial para frenar la inmigración judía a Tierra Santa. Pero ya en 1928 participó en las primeras revueltas antisionistas, y la orden británica de su arresto en 1937 le llevó a huir a Irak, otro territorio aún bajo órbita británica.
Los mandatos francobritánicos en Oriente Próximo: el origen de un siglo de problemas
Fue allí, a partir de 1939 y con la Segunda Guerra Mundial ya declarada, donde Al Huseini contactó con las potencias del Eje mientras mantenía la resistencia contra el Reino Unid...