El genocidio inventado por Putin: los datos desmienten la persecución a rusos en Ucrania

El Kremlin asegura que Ucrania discrimina y quiere exterminar a los rusos en el país. Justifica así la anexión de Crimea y la invasión actual. Aunque Kiev sí busca promover la identidad y lengua ucranianas, las organizaciones internacionales que monitorean el conflicto desmienten las acusaciones de “genocidio” de Moscú.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
El genocidio inventado por Putin: los datos desmienten la persecución a rusos en Ucrania
Fuente: elaboración propia con imagen de Wikimedia

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“Huele a genocidio”. Así calificó Vladímir Putin el corte de suministro de gas por parte de Ucrania a las repúblicas prorrusas del Donbás en 2015. Ya en las semanas previas a esta última invasión, en Rusia comenzaron a publicarse investigaciones y acusaciones sobre el supuesto genocidio del Gobierno ucraniano contra la población rusoparlante del país. Las autoridades de las repúblicas secesionistas de Donetsk y Lugansk hablaban de fosas comunes y cientos de civiles asesinados por el Ejército ucraniano.
La supuesta discriminación y abusos del Gobierno de Kiev contra la población rusa en Ucrania es una de las claves con las que el Kremlin está justificando la guerra. Sirve a nivel interno para conseguir el apoyo de los rusos al conflicto y a nivel internacional para argumentar que Rusia está aplicando el principio de responsabilidad de proteger (R2P), que la ONU acordó en 2005 para que se pueda actuar sobre terceros países frente a genocidios o crímenes de guerra. Putin, sin embargo, tiene un problema: numerosos organismos internacionales han verificado cómo trata Kiev a los ucranianos rusoparlantes y desmentido las acusaciones de Moscú.
¿Apartheid ucraniano y rusofobia?
Una de las acusaciones más repetidas por Rusia es la de los ataques al idioma ruso en Ucrania. El tema es problemático en el país, con peleas a puñetazos entre parlamentarios incluidas. Tras el Euromaidán en 2014 se abolió una ley que el Partido de las Regiones, prorruso, había impulsado para igualar el estatus legal del ruso y el ucraniano. La decisión llevó a Moscú a afirmar que había una persecución contra la lengua rusa y con ello justificó la anexión de Crimea, de mayoría rusoparlante.
Sin embargo, informes del Consejo de Europa, el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU o la OSCE afirmaban que no había pruebas de persecución. En 2013, antes del Maidán y la crisis con Rusia, una encuesta en Crimea mostró que el estatus del idioma ruso estaba entre las últimas preocupaciones para la poblac...

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Víctor Fidalgo

Graduado en Relaciones Internacionales por la URJC y en Political Governance and Public Policy in Russia por la Universidad Estatal de San Petersburgo. Interesado en la seguridad, la inteligencia y los nuevos tipos de guerra, especialmente en la zona postsoviética y Oriente Medio.