El boom de la ropa de segunda mano no cambia el modelo de consumo, solo lo perpetúa

En plena crisis social acentuada por la covid-19 y la emergencia climática, la compraventa de prendas de segunda mano se presenta como una opción sostenible y accesible. Sin embargo, flaquea como alternativa frente al consumismo o como una receta contra la desigualdad social.
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El boom de la ropa de segunda mano no cambia el modelo de consumo, solo lo perpetúa
Mireya Romero en su tienda, Neko Vintage. Cortesía de Emma Espejo.

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Consumimos más ropa de segunda mano que nunca. La ONG multinacional Humana habla de un aumento del 38% en sus puntos de venta en España en los últimos cinco años. Parte del interés por los objetos usados —un 65%, según Wallapop—, responde a la preocupación creciente por la emergencia climática. Ambas empresas son de las que más resuenan en la compraventa de ropa de segunda mano, pero no las únicas. Un reportaje de la revista Vogue lo narraba en tres actos. En primer lugar, el gasto en prendas nuevas se había desplomado un 79% en abril de 2020, en principio a causa de los estragos de la pandemia, lo que llevó a que las firmas cancelasen pedidos a sus proveedores y se agravaran las dificultades de los trabajadores de la industria textil. Segundo, se estimaba que esto supondría 640 millones de dólares en pérdidas. Por último, una cifra al alza como un rayo de luz en la industria: las 350.000 nuevas búsquedas del término “vintage fashion” por todo el mundo.
Según datos de Wallapop, el 30% de los españoles ha comprado prendas de segunda vida en el último año. Destacan los intercambios entre usuarios gestionados a través de una plataforma digital. Es el caso de Vinted, con 45 millones de usuarios, o de Zalando, que también ha anunciado que se lanza al mercado de prendas usadas. Tanto Vinted como Wallapop centraban en 2020 su publicidad televisiva bajo el enfoque de “hacer sitio en el armario”, que ahondaba en el patrón de consumo acelerado de las últimas décadas de la industria. Sin embargo, en los últimos meses han girado sus mensajes comerciales hacia valores de sostenibilidad, en línea con el informe de la ONU de agosto que revela la urgencia por transformar de raíz el sistema productivo para aminorar las consecuencias de la crisis climática. Una crisis de la que la industria de la moda es en gran medida responsable.

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Alba Correa

Cádiz, 1991. Periodista de moda y cultura. Ha trabajado en medios como it-fashion, así como en las ediciones españolas de las revistas Glamour, GQ y Vogue. Actualmente trabaja como periodista freelance desde su ciudad natal.