Einstein, el pacifista que contribuyó al desarrollo de la bomba atómica

Tras descubrirse la fisión nuclear en Alemania en 1939, Albert Einstein firmó una carta dirigida al presidente Roosevelt para que Estados Unidos desarrollara la bomba atómica antes que los nazis. La carta inspiró el Proyecto Manhattan, que produciría las primeras bombas nucleares y abriría una nueva era en la historia.
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Einstein, el pacifista que contribuyó al desarrollo de la bomba atómica

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A finales de los años treinta Europa parecía ya abocada a una nueva guerra. Los nazis habían llegado al Gobierno en Alemania en 1933, capitalizando las ansias revanchistas de su población tras la derrota en la Primera Guerra Mundial. La ideología del régimen tenía sus bases en la supremacía, tanto racial como política, de los alemanes sobre el resto de Europa, y así lo manifestó ocupando los Sudetes checoslovacos en 1938. Hitler hizo lo propio con el resto de Checoslovaquia en 1939, mismo año en que firmaría el pacto Ribbentrop-Mólotov de no agresión con la Unión Soviética y en que invadiría Polonia, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial.
Por entonces, los físicos alemanes Lise Meitner, Otto Hahn y Fritz Strassman estaban experimentando con técnicas para separar el núcleo de un átomo bombardeándolo con neutrones. En 1938 descubrirían la fisión nuclear, inaugurando de esa manera un nuevo periodo en la historia.
Einstein, clave en el desarrollo del arma nuclear
Tras leer las publicaciones en las que Hahn y Strassman explicaban los resultados de sus experimentos, el físico húngaro Leo Szilard concluyó que la fisión nuclear no era del todo un descubrimiento inofensivo. La separación del núcleo de un átomo, y la posterior reacción en cadena que generan los neutrones liberados por la fisión al chocar con los núcleos de otros átomos adyacentes, libera una cantidad enorme de energía. Esto permitiría producir bombas atómicas en las que separar el núcleo de elementos radiactivos como el uranio o el plutonio generaría explosiones de una escala hasta entonces imposible.
Szilard, junto a los también físicos húngaros Edward Teller y Eugene Wigner, decidió intervenir para evitar que Alemania, que llevaba la delantera en la investigación de la fisión, se hiciera con semejante artefacto. O, por lo menos, para que no fuese el único Estado en conseguirlo. Szilard era de ascendencia judía y, como Teller, había emigrado a Estados Unidos temeroso de la guerra que estaba seguro pront...

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Alberto Ballesteros

Madrid, 1996. Especializado en sanciones internacionales, controles de exportación y las redes de proliferación de armas de destrucción masiva. Máster en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King's College de Londres. Me interesa lo relacionado con la estrategia, seguridad y política internacional, sobre todo en las regiones de Asia-Pacífico y el sudeste asiático.