La inflación ha sido la gran protagonista de 2022. En la mayoría de los países, impulsada por las restricciones en la cadena de suministro y por la guerra en Ucrania. Los bienes más afectados son los vinculados a la energía, las materias primas y los alimentos. Sin embargo, el rápido aumento de la demanda y del empleo en países como Estados Unidos también ha presionado los precios al alza.
2023 vendrá marcado por la resaca de la inflación y los resultados de combatirla. Para ello, Estados Unidos ha liderado una subida de tipos de interés histórica, enfriando el consumo y la inversión nacional e internacional. Al ser el centro del sistema monetario, la mayoría de los bancos centrales reaccionan a lo que hace la Reserva Federal, subiendo tipos a un ritmo similar. Las consecuencias de ello serán la clave económica del año: cuanto más dure la inflación, más subirán los tipos y más se frenará la actividad.
Menos inflación en 2023
En el próximo año la cesta de la compra no volverá a costar lo mismo que antes de la guerra en Ucrania, pero la inflación reducirá su crecimiento a nivel internacional. Esto se debe a que los cuellos de botella que han dañado la economía mundial desde 2020 están mejorando, aunque todavía hay disrupciones por los confinamientos en China. Además, la cotización de los precios de las materias primas, de los alimentos y de la energía han caído desde los máximos de principios de año.
Estados Unidos exporta su inflación al mundo para salvar su economía
Sin embargo, la ralentización de los precios no será igual para todos los países. Estados Unidos saldrá primero de esta espiral, al no verse tan afectado por los problemas energéticos y al exportar inflación al resto del mundo a través del dólar. La subida de tipos causa una apreciación del billete verde y una depreciación de las demás divisas que hace que las importaciones sean más caras para el resto de países. Esto reduce la demanda de bienes internacionales, disminuyendo la presión ...