(Eco)colonialismo israelí: expulsar a los palestinos plantando bosques

Israel está expulsando a los palestinos del desierto del Néguev para transformarlo en un bosque. Este “colonialismo verde” ya ha enterrado más de 180 pueblos palestinos bajo parques y bosques, un greenwashing que busca ocultar la limpieza étnica y que además contribuye al cambio climático.
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(Eco)colonialismo israelí: expulsar a los palestinos plantando bosques
Fuente: elaboración propia con imágenes de Wikimedia y Freepik

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A principios de año Israel celebra el Tu Bishvat, el ‘año nuevo de los árboles’, pero este 2022 en Al Naqe no se plantó ninguno. En vísperas de la fiesta, el Fondo Nacional Judío (FNJ) arrancó olivos e higueras y arruinó cultivos en este reducto fértil del desierto del Néguev. Apoyadas por policía, vehículos militares, perros y unidades a caballo, las excavadoras de esta centenaria fundación sionista preparaban el terreno para, irónicamente, plantar árboles.
Al Naqe quedó sentenciado en 2016, cuando se aprobó un plan de aforestación, es decir, para arbolar este suelo en el que nunca ha habido bosque. El FNJ, que posee el 15% de las tierras del país, pretende asfixiar bajo un bosque inventado treinta hectáreas de pueblos y cultivos —quinientas en todo el Néguev— y expulsar a sus habitantes. Así continúa la limpieza étnica de los palestinos: el 67% de bosques del FNJ ocultan ruinas de la Nakba, el destierro de 1948. Israel no reconoce 35 pueblos del Néguev en los que viven 100.000 beduinos, 30.000 de ellos en Al Naqe, y les priva de agua, luz, carreteras, colegios y hospitales. Ni siquiera figuran en Google Maps. Pero los beduinos tienen ciudadanía israelí y están allí desde antes de la creación del Estado.
Ante las protestas de los palestinos, las fuerzas israelíes arrestaron a ochenta personas. En la madrugada de Tu Bishvat, el 18 de enero, la policía asaltó cuatro pueblos y detuvo a otras cuarenta, incluido un niño, y otras 45 al día siguiente. Además de balas de goma y granadas aturdidoras, los recursos para acallar palestinos incluían la célebre jarara (‘cagadora’ en árabe), un camión cisterna que dispara agua maloliente y provoca caída del cabello, y drones con gas lacrimógeno que Israel ha estrenado usando contra su propia población.
“Hacer florecer el desierto”
Los beduinos palestinos que rechazan la aforestación en 2022 forman parte de una resistencia centenaria. El verano pasado, cuando un incendio calcinó 2.000 hectáreas del bosque que alfombra las colinas ...

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Marcos Bartolomé

Asturiano y barcelonés. Máster en Estudios Árabes por la Universidad de Georgetown y periodista en Al Jazeera. Género, raza, clase y ciudad. No hay universal sin los márgenes.