¿Qué convierte a un libro en un clásico? ¿Por qué seguimos leyendo a Dante, a Shakespeare o a Orwell? Las teorías más amables dicen que es porque todos sus libros apelan a preocupaciones o valores universales. También porque muchos siguen influyendo en cómo vemos y narramos el mundo. Las más cínicas hacen referencia a los sistemas de dominación que han aupado a unas voces y silenciado otras. De una forma u otra, es bonito pensar que en nuestros días se están escribiendo libros que pasarán la prueba del tiempo. El equipo de El Orden Mundial hemos apostado por los siguientes:
La parábola del sembrador, de Octavia Butler (Capitán Swing)
Blas recomienda esta distopía climática: «California, 2024. Lleva años sin llover. La crisis climática ha llevado a la sociedad al colapso: las élites se han encerrado en villas amuralladas con seguridad privada y la mayoría de la población sobrevive en calles violentas, arrasadas por la droga y los incendios: el agua es demasiado escasa para gastarla en apagarlos. La policía es corrupta y el Gobierno está ausente. La única solución es emigrar al norte, pero las fronteras estatales están cerradas y el camino, lleno de bandas armadas».
«Publicada en 1993, esta novela es una advertencia del futuro que nos espera si no cambiamos las cosas. Además, es una distopía feminista y racializada: su protagonista es una joven negra y los problemas del género y la raza son centrales en la historia. Pero lo más importante, sin hacer spoilers, es que La parábola del sembrador trae un mensaje de esperanza. Está destinada a convertirse en un clásico».
Sonámbulos, de Christopher Clark (Galaxia Gutenberg)
Lo recomienda Fernando: “No es un libro de historia al uso. No te cuenta una historia cronológica ni pretende un punto de vista aséptico. Todo lo contrario. Lo que Clark plantea es entender un suceso histórico como la suma de las visiones de los actores implicados. En este caso es el camino hacia la Primera Guerra Mundial».
«Así, lo relevante no es saber que el Imperio austrohúngaro dio un ultimátum a Serbia, sino por qué lo hizo, qué otras alternativas tenía, por qué no las eligió, quién influyó en las decisiones y qué motivaciones o visión tenía. En la práctica supone abandonar una historia sobre la Historia para ahondar en una complejidad mucho más interesante. Es un ensayo que te cambia completamente la forma de pensar”.
Mi vida, mi libertad, de Ayaan Hirsi Ali (Galaxia Gutenberg)
Para Chloe, este libro podría convertirse en un clásico “porque las experiencias vividas por la escritora reflejan la dureza de la educación musulmana en las niñas en países africanos como Somalia. Lo que más me impactó: no son sólo los hombres de su entorno los que son crueles, a menudo las propias mujeres de su familia como su abuela imponen las normas más estrictas bajo la justificación de que «si esto lo he tenido que sufrir yo, tú tampoco te vas a librar».
«También es interesante su recorrido posterior. Hoy vive con guardaespaldas exiliada en Estados Unidos y está amenazada de muerte. Espero que dentro de cien años su sufrimiento y el de tantas otras mujeres, en cualquier país de cualquier confesión, hayan quedado muy atrás, un mero testimonio de nuestra época».
MANIAC, de Benjamin Labatut (Anagrama)
Álvaro dice que es «un libro sobre los sueños del siglo XX y las pesadillas del siglo XXI difícil de clasificar: mezcla novela, ensayo y biografía. A partir de tres historias de personajes reales, el autor salta de las bases de las matemáticas a la inteligencia artificial para exponer las consecuencias de la ambición de la razón y la imaginación sin límites».
«Es un viaje al origen de la tecnología moderna en forma de thriller que pone al desarrollo científico frente al espejo y advierte de los riesgos inadvertidos de los grandes avances de nuestra sociedad. Es, además, una historia que se continúa escribiendo en la letra pequeña de los algoritmos y las máquinas inteligentes que poco a poco están tomando el control de nuestro día a día».
El priorato del naranjo, de Samantha Shannon (Penguin)
Eduardo apuesta por el género fantástico. Elige este libro “porque demuestra que la fantasía épica sigue siendo un género que puede evolucionar y adaptarse a su tiempo. Destaca el poder de los personajes femeninos y cómo se alejan de las figuras de relleno que han acompañado este género. Además, Shannon sienta las bases de un mundo de fantasía que tiene mucho potencial para adaptarse a otros formatos como televisión o videojuegos».
«Por un lado, tiene una escritura sencilla, lo que le hace accesible al público general. Por otro, la historia y el mundo que ha creado Shannon se adaptan bien a los cambios culturales actuales: una historia que en algunos momentos recuerdan a un videojuego, y personajes femeninos fuertes y con mucha personalidad”.
Identidades asesinas, de Amin Maalouf (Alianza Editorial)
Para Celia: “Tiene potencial para ser uno de los libros clave del futuro. Maalouf explica que, si bien el deseo de pertenencia es una necesidad humana fundamental, su comprensión es demasiado limitada, lo que enfrenta a grupos y alienta la violencia. Como solución, defiende una concepción plural de la identidad: no es algo fijo, sino que se construye y transforma a lo largo de la existencia de cada uno de nosotros».
«A pesar de las críticas recibidas, muchas relacionadas con el excesivo énfasis que Maalouf hace en la autonomía y libertad que los humanos tienen para revisar su propia identidad, y que omite factores estructurales, creo que es un libro que sin duda hay que leer y que presenta ideas fundamentales para entender el contexto político y social actual”.
El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince (Seix Barral)
José Manuel elige esta novela biográfica sobre el padre del autor, el médico, profesor y defensor de derechos humanos Héctor Abad Gómez. “Estas memorias combinan la narración y admiración hacia su vida y la denuncia desgarrada por su asesinato a manos de sicarios bajo órdenes de paramilitares en la Medellín de los años ochenta».
«Publicado en 2005, el libro fue un éxito en Colombia y se editó en España y México. La historia se adaptó a la película homónima de 2020, protagonizada por Javier Cámara. Ojalá siga leyéndose en cien años porque envuelve temas como el amor, la nostalgia, la violencia y la muerte con una narración sincera”.
La conjura contra América, de Philip Roth (Debolsillo)
David opina que puede ser un clásico porque “tiene ese carácter profético similar al de las grandes distopías del siglo XX como 1984 o Un mundo feliz. Su protagonista, Charles Lindbergh, muestra cómo un populista de derechas con tintes autoritarios puede alcanzar la presidencia de Estados Unidos. Su historia guarda ciertos paralelismos con el ascenso al poder de Donald Trump. Al igual que Lindbergh, Trump se convierte en el líder del Partido Republicano gracias al apoyo de los estados del sur y del Medio Oeste, populariza la idea de America First y gana las elecciones con la ayuda de un enemigo extranjero”.
El archivo de las tormentas, de Brandon Sanderson (Nova)
Para Natalia, Brandon Sanderson es el J.R.R. Tolkien del siglo XXI. “Con todas sus sagas, especialmente «El Archivo de las Tormentas», ha conseguido crear un universo entero en el que cada planeta tiene su propio funcionamiento, religiones, culturas, idiomas, sistemas políticos y sistemas de magia. Su escritura es bellísima y es un gusto leer cada palabra que escribe, y los distintos personajes consiguen hacerte sentir de todo. En mi opinión es de las mejores sagas de nuestro siglo”.
Trece cuentos, de Luisa Carnés (Hoja de lata)
Carnés escribió sus cuentos entre 1931 y 1963, pero para Paula es importante apostar por ella en esta lista. “Para mí, Luisa Carnés es el clásico que ya debió ser clásico. Fue una autora ignorada por la historia y por la literatura, a diferencia de sus contemporáneos: los hombres de la Generación del 27. Son relatos duros, crudos y contundentes. Nos narra la República, la guerra civil, la posguerra y su exilio. Y lo hace con la mujer en todas sus facetas como papel central”.
Emigrantes, de Shaun Tan (Barbara Fiore Editora)
Pablo tiene una apuesta original: una novela gráfica muda. “Creo que es un libro que puede ser un clásico, primero, porque trata un tema atemporal que es la migración. También por la forma en la que lo representa, a través de imágenes que expresan sentimientos con los que puedes empatizar. Aparte de ser muy bonito y metafórico, apela a la solidaridad entre los desplazados y el sentimiento de comunidad por compartir una experiencia traumática y esas redes de apoyo que nacen en el exilio. Tiene un mensaje muy positivo y esperanzador a la vez que trata la crudeza de esa situación”.
Voces de Chernóbil, de Svetlana Alesievich (Debolsillo)
José Luis escoge nada menos que a la premio Nobel de literatura de 2015. “Es una crónica del mayor desastre nuclear de la historia. La energía atómica marcó el inicio y el final del gran enfrentamiento político del siglo XX, definió las relaciones internacionales, moldeó los miedos pero también redefinió las ideas de desarrollo, el acceso a los recursos y el valor científico. Chernóbil es donde eso se derrumba y cambia. Con el accidente se pueden explicar gran parte de las lógicas del siglo XX, pero también de la transición al XXI”.
Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie (Random house)
Termino con mi recomendación. Me gustaría que esta novela se convirtiese en un clásico del futuro porque significaría que su autora, la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, ha conseguido su objetivo: ampliar el canon a voces no masculinas, blancas y europeas, vencer a esa “historia única” a la que tanto teme. Esta exploración de la identidad, el amor, la migración y el racismo no solo es un relato de nuestro tiempo, sino una lectura profunda e importante.





