La venta de velas se dispara, los británicos hacen acopio de hornillos y linternas, y las instalaciones esenciales se equipan con generadores de diésel. Todo para enfrentar una situación inédita desde que la huelga de mineros paralizó la producción de carbón en 1972: la falta de energía puede dejar al Reino Unido a oscuras este invierno. La escasa planificación y un Gobierno reacio a la intervención estatal en el sector podría forzar apagones controlados cuando la producción energética sea insuficiente para el aumento de la demanda. Según el operador de la red eléctrica, sería en “las tardes más frías y oscuras de enero y febrero”.
Las importaciones de excedente energéticos desde Europa, que se ha preparado durante meses para el invierno, podrían ser el salvavidas para la seguridad energética británica en los días más fríos. Pero si Vladímir Putin decide cerrar del todo el grifo del gas y, tal como se espera, las temperaturas y el viento alcanzan valores por debajo de lo normal, los apagones serán difíciles de evitar.
Apagones programados para evitar el colapso del sistema
Aunque el Reino Unido cuenta con un sistema energético diverso, la escasa capacidad de almacenamiento de gas le deja poco margen de maniobra en los días más fríos y con menos viento para propulsar la energía eólica. En estos días críticos podría ponerse en marcha el plan de contingencia del sistema energético británico: el Programa Yarrow. Lleva el nombre de una planta que favorece la circulación sanguínea en una metáfora que no es casualidad: en su ausencia, la red eléctrica podría congestionarse hasta colapsar.
Que ahorres luz en casa puede ayudar, pero no solucionará la crisis energética
Antes de llegar a ese punto, el operador de la red eléctrica, National Grid, pondría en marcha una campaña para incentivar el ahorro que compensará a través de reembolsos en la factura a quien reduzca su consumo energético durante las horas de mayor demanda. Si el consumo no se reduce hasta asegurar el suministro, empezarán los...