Escucha este artículo
“Independientemente de lo que se piense sobre el aborto, la Constitución no dice nada al respecto”. El juez Antonin Scalia explicó muy bien el “originalismo” en el que basaba su larga carrera en la Corte Suprema estadounidense hasta su muerte en 2016. Esta teoría judicial le hizo ídolo del movimiento conservador, Donald Trump incluido, y ha revolucionado la política nacional de los últimos cuarenta años. El actual Tribunal de mayoría conservadora anuló bajo esa óptica el derecho al aborto en 2022 y el criterio racial para la admisión en universidades el pasado junio.
El argumento central del originalismo suena razonable: los jueces no deben reinterpretar la Constitución, sino ceñirse a su literalidad. Sin embargo, el texto se escribió hace 236 años para un país que ya no existe. Los originalistas dicen que si la Constitución no gusta, la solución es enmendarla. Pero el proceso es difícil y hay decenas de derechos fundamentales, como la intimidad o viajar libremente, que existen por “interpretaciones” de la Corte. También hay otros que peligran, como el acceso a anticonceptivos o el matrimonio entre personas del mismo sexo.
A golpes con la Constitución
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento