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¿Cómo funcionan las patentes farmacéuticas?

¿Cómo funcionan las patentes farmacéuticas?

Las patentes son los derechos de propiedad intelectual que “permiten a sus titulares impedir que otros fabriquen, usen o vendan la invención durante un período mínimo de veinte años”, de acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC). Las patentes farmacéuticas se aplican a todo tipo de medicamentos, incluidas las vacunas, y procesos de fabricación. Ante peligros para la salud pública, como una pandemia, los Estados pueden liberalizar las patentes para que pasen a ser de dominio público.

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Los creadores de un fármaco novedoso y comercializable pueden solicitar a su oficina de patentes nacional —o regional, para varios Estados miembros de un mismo continente— que protejan su derecho a la propiedad intelectual con una patente. Su solicitud debe incluir las características del producto y en ocasiones se les puede exigir que revelen también el proceso de creación. Los Estados miembros de la OMC deben conceder las patentes a los titulares, en virtud del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC).

Sin embargo, los Gobiernos pueden no conceder las patentes farmacéuticas o flexibilizar su comercialización en situaciones especiales. Se reservan el derecho a concederlas si el invento pone en riesgo “la salud o la vida de las personas o de los animales, si son métodos de diagnóstico de enfermedades o si se relacionan con producir plantas o animales”. Un Estado también puede liberalizar una patente ya concedida por medio de licencias obligatorias. Con ellas autoriza a otras farmacéuticas a producir y distribuir el medicamento mientras la creadora conserve su propiedad intelectual, y la patente pasa a ser de dominio público o del Estado. A cambio, y para incentivar la creatividad, el Gobierno retribuye económicamente a los titulares.

Pero ante una pandemia o cualquier amenaza para la salud pública, mantener los derechos monopolísticos impide a algunos países obtener los medicamentos necesarios, y además, puede provocar escasez de suministros. Así lo demostró la pandemia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que puso de manifiesto la importancia de que la medicina sea de acceso universal. Por ello,  la Declaración de Doha de 2001 dio un paso más para flexibilizar las patentes al crear la figura de las licencias obligatorias especiales, que se pueden solicitar en diversos casos, especialmente los “de emergencia nacional y otros de extrema urgencia”. 

Con ellas, los países miembros de la OMC pueden solicitar a los Gobiernos exportadores que les concedan la licencia para producir los medicamentos en su territorio. Si este la concede, venderá al país importador el derecho de fabricar la versión genérica, una copia más barata de la fórmula original. Ecuador y Brasil suspendieron dentro de su territorio la patente sobre medicamentos para el VIH y la hepatitis C, respectivamente; y ante la pandemia por covid-19, Israel autorizó en abril de 2020 la producción de un genérico de su antiviral Lopinavir/Ritonavir. 

En el contexto actual, los derechos de propiedad intelectual sobre las vacunas contra el SARS-CoV-2 impiden a los países de ingresos bajos y medios obtener dosis suficientes, debido a los altos precios y la escasez de suministro, ya que unas pocas farmacéuticas abastecen a toda la población mundial. Por ello, India y Sudáfrica propusieron en octubre de 2020 hacer una excepción con la patente de los medicamentos relativos a la covid-19, y eliminar sus derechos de propiedad intelectual. 

Pero la iniciativa no tiene apoyos suficientes en la OMC. El grueso de países de la Unión Europea y Norteamérica, junto con Brasil, Japón y Australia, se niegan. Argumentan que los Gobiernos que lo deseen pueden solicitar licencias obligatorias especiales a los países exportadores para producir y distribuir dosis genéricas en su territorio. Sin embargo, esta tampoco parece una opción viable, porque para obtener estas licencias los países interesados deben cumplir con las condiciones del exportador, que implican altos costes económicos y logísticos.

El Orden Mundial

Somos un grupo de jóvenes analistas especializados en distintas áreas de Relaciones Internacionales. Nuestro objetivo: comprender cómo funciona el mundo.

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