Colonialismo verde: energía renovable para Europa a costa de África

El norte de África tiene un enorme potencial para producir energía eólica y solar, y la Unión Europea quiere aprovecharlo. Es el colonialismo verde: las empresas europeas producen energía limpia barata, acaparan recursos y tierras africanas y hacen negocio con regímenes autoritarios mientras la población local sufre las consecuencias.
Desarrollo y cambio climáticoÁfrica
Colonialismo verde: energía renovable para Europa a costa de África
Fuente: elaboración propia con imágenes de Wikimedia.

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“La energía renovable es la energía de la libertad”, dijo el ministro alemán de Finanzas tras la invasión rusa de Ucrania. La frase resume la estrategia europea para navegar la transición energética. Antes de la guerra Bruselas ya trabajaba en diversificar sus fuentes de energía a través de su programa del Pacto Verde. Forzada a abandonar rápidamente los hidrocarburos rusos, la Unión Europea ha reducido los plazos y disparado la importancia de las renovables a costa de caer en un colonialismo verde en África.
La UE confía en la energía solar, eólica y el hidrógeno verde para reforzar su autonomía estratégica y alcanzar la neutralidad climática en 2050. Los Veintisiete pretenden que las energías limpias representen el 40% del mix energético en 2030, por encima del objetivo original del 32%. Parece una meta asequible, pero el potencial renovable de la Unión no es suficiente, así que las eléctricas se están deslocalizando. Desplazan la producción energética y la extracción de recursos al Sahel y el norte de África, donde se encuentran algunos de los países más soleados, y más pobres, del mundo.
Adiós, hidrocarburos rusos; hola, renovables africanas 
El desierto del Sáhara recibe dieciséis horas de sol al día y tiene un potencial energético de 22.000 teravatios/hora (TWh) al año. Frente a ello, toda la Unión Europea produjo 2.664 TWh en 2020; un país medio como España generó 260 TWh en 2021. Ya en 2007 Bruselas se propuso aprovechar este potencial mediante el Proyecto Desertec, una estrategia que planeaba conseguir el 20% de la electricidad europea de cara a 2050 construyendo placas solares y parques eólicos en los desiertos de Oriente Próximo y el norte de África. La propuesta se abandonó, pero la idea de construir granjas energéticas allí ha vuelto a ganar fuerza en este contexto de crisis climática.   
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