Ciberataques, el arma secreta de Corea del Norte

Los ciudadanos de Corea del Norte no tienen acceso a internet y, con el Estado controlando casi por completo sus movimientos, apenas tienen forma de establecer contacto más allá de sus fronteras. Aun así, los servicios de inteligencia norcoreanos son de los más punteros del mundo en lo que respecta a actividades cibernéticas, y durante décadas sus agentes han lanzado con maestría ataques contra infraestructuras, instituciones e individuos en el extranjero.
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Ciberataques, el arma secreta de Corea del Norte
Fuente: elaboración propia.

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Puede que Corea del Norte no tenga la economía más vibrante del mundo. De hecho, las sanciones internacionales y las catástrofes naturales han causado verdaderos estragos en el país durante los últimos años, y buena parte de la población sufre escasez de alimentos. Pero eso no impide que el país destine partidas de gasto millonarias a sus servicios de defensa y seguridad. Como establece la doctrina del songun, que desarrolló Kim Il-sung, fundador y primer presidente de Corea del Norte, el Estado debe priorizar los asuntos militares para preservar la revolución y defenderse del enemigo.
Esta mentalidad ha llevado al país a desarrollar un programa nuclear que ya amenaza incluso con golpear Estados Unidos, así como a levantar el cuarto ejército más grande del mundo, con más de un millón de militares activos. Y, como toda potencia militar que se precie, Corea del Norte también ha invertido importantes recursos en el desarrollo de un aparato de inteligencia puntero.
Para ampliar: “El programa nuclear de Corea del Norte”, Andrea G. Rodríguez en El Orden Mundial, 2019
Las operaciones clandestinas, seña de identidad norcoreana 
Los servicios de inteligencia han tenido un peso importante en la historia de Corea del Norte y han contribuido a crear una imagen hostil de su régimen en el exterior. Se les atribuye el secuestro de decenas, si no cientos, de personas de extranjeras entre los años cincuenta y ochenta. Al principio, tras la guerra de Corea (1950-1953), la mayoría de las víctimas eran surcoreanos, aunque a partir de 1960 empezaron a secuestrar también a tailandeses, malasios o singapurenses. Una de las naciones más afectadas por la política de secuestros de Corea del Norte ha sido Japón, cuyo Gobierno ha acusado al régimen norcoreano de secuestrar a al menos diecisiete ciudadanos japoneses entre los años setenta y ochenta. Pero podrían ser muchos más: la policía japonesa investiga ochocientas desapariciones, entre las que no descartan más secuestros norcoreanos.&...

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Alberto Ballesteros

Madrid, 1996. Especializado en sanciones internacionales, controles de exportación y las redes de proliferación de armas de destrucción masiva. Máster en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King's College de Londres. Me interesa lo relacionado con la estrategia, seguridad y política internacional, sobre todo en las regiones de Asia-Pacífico y el sudeste asiático.