Desde que Estados Unidos expulsó a Japón tras la Segunda Guerra Mundial, Washington y sus aliados regionales han dominado el Pacífico Sur. Esta vasta región, crucial para rutas comerciales, derechos de pesca y protección del medioambiente, sufre altos niveles de pobreza y vulnerabilidad ante el cambio climático. Sin embargo, décadas de inatención por parte de Occidente han llevado a algunos países a acercarse a China, que ha aprovechado para aumentar su influencia con inversiones y acuerdos militares.
Tras meses de avances diplomáticos de Pekín, no es casual que Estados Unidos reuniera el pasado septiembre a los catorce líderes de las islas del Pacífico en la primera cumbre de su historia. Esta culminó con el anuncio de una nueva estrategia para la región, junto con un paquete de inversiones de 810 millones de dólares, con los que Washington buscará recuperar una influencia que le resulta clave. En palabras de Joe Biden, en el Pacífico se escribirá gran parte de la historia en las próximas décadas.
China entra en juego
Para una región que Estados Unidos y sus aliados ignoraron durante décadas, la entrada de China ha proporcionado una fuente importante de recursos. Pekín ha construido infraestructura verde y aumentado la cooperación climática a través de un centro dedicado especialmente al Pacífico Sur. También ha brindado recursos para la gestión de la pandemia, el desarrollo agrícola o la gestión de desastres naturales. Incluso el ministro de Exteriores chino visitó en mayo las Islas Salomón, Kiribati o Samoa para promover la nueva visión del país sobre la región. Esta incluye una mayor cooperación económica y programas de preparación contra desastres naturales, becas educativas y protección del medioambiente.
Así es el mapa político de Oceanía
Sin embargo, China no encontró el apoyo conjunto del Foro de las Islas del Pacífico (PIF, por sus siglas en inglés) para un amplio acuerdo que cubriría desde la seguridad y la...