Por primera vez en la historia, un único sistema económico, el capitalismo, domina el mundo. Este sistema socioeconómico se caracteriza por la propiedad privada de los medios de producción con fines de lucro, la acumulacion de riqueza por medio del trabajo y una planificación descentralizada, sin que el Estado tenga el monopolio de la toma de decisones económicas. Sin embargo, este dominio sin precedentes se ha consolidado a través de dos modelos socioeconómicos distintos, propuestos por el economista Branko Milanovic en su último libro, Capitalismo, nada más. Por un lado, el capitalismo liberal, que ha evolucionado del capitalismo clásico en las democracias de Europa, América del Norte, India y Japón durante los últimos doscientos años. Por otro, el capitalismo de Estado, que predomina en países autoritarios como China, Rusia, Vietnam o Singapur.
Singapur, la villa de pescadores
El capitalismo liberal se caracteriza por que el sector privado es responsable de la mayoría de la producción, por la meritocracia y por las oportunidades de movilidad social a través de la redistribución de la riqueza y los servicios públicos. A priori, las sociedades reguladas por el capitalismo liberal deberían ser bastante igualitarias, gracias a los impuestos y a contar con un estado del bienestar. Además, la meritocracia permite que mujeres y minorías étnicas puedan acceder al mercado laboral. Otras ventajas del capitalismo liberal son la democracia y el estado de derecho, que tradicionalmente han fomentado la innovación y la movilidad social, promoviendo así el desarrollo económico.
Por otro lado, en las décadas posteriores a la caída de la URSS ha surgido un modelo distinto: el capitalismo de Estado. En este modelo, el poder está en manos de una burocracia tecnócrata cuya legitimidad se basa en conseguir un crecimiento económico constante. No hay ningún mecanismo de control al Gobierno autoritario, y la élite burocrática usa la ley arbitrariament...