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Burkina Faso: un oasis de seguridad convertido en polvorín del Sahel

Burkina Faso: un oasis de seguridad convertido en polvorín del Sahel
Soldados burkineses. Fuente: Ejército de EE. UU. en África

Cuando el actual presidente, Roch Marc Christian Kaboré, subió al poder en diciembre de 2015 tras más de 30 años de Gobierno dictatorial, Burkina Faso no había sufrido ningún gran ataque yihadista. Dos semanas después ocurrió el primero, con 30 muertos. Tres años más tarde, el país sufre una emergencia humanitaria con una amalgama de grupos yihadistas que han dinamitado la estabilidad y la balanza religiosa.

Decenas de miles de personas han tenido que huir de sus hogares por los ataques yihadistas. Más de mil colegios han tenido que cerrar en el norte del país por el incremento de la violencia, lo que ha dejado en casa a más de 150.000 niños. Los atentados terroristas se quintuplicaron en 2018 con respecto al año anterior hasta llegar a los 137 y la ONU ya ha calificado la situación como una “emergencia humanitaria”. Burkina Faso se ha convertido en un lugar donde el terror campa a sus anchas. Hace tan solo cuatro años, este país no había sufrido ningún gran atentado terrorista. ¿Qué ha pasado para que en tan poco tiempo se haya convertido en un polvorín?

La diversidad religiosa siempre ha sido un tesoro en Burkina Faso. Situado entre el Sahel y la zona costera del África occidental, el 60% de sus ciudadanos son musulmanes, pero también hay importantes comunidades de cristianos y animistas. Todos ellos conviven e incluso se emparejan en un país donde la religión ocupa un segundo plano y donde la cultura occidental tiene cierta influencia, con gente que incluso viste con los colores de la bandera estadounidense.

Sin embargo, en los últimos años la comunidad musulmana había mostrad...

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