Bono y Angelina no van a acabar con las guerras: el peligro de hollywoodizar la ayuda humanitaria

Cada vez más famosos se suman a causas humanitarias. Las organizaciones de ayuda y cooperación recurren a ellos buscando visibilizar las emergencias y recaudar fondos. Pero esta estrategia no solo no funciona, sino que simplifica la realidad, perpetúa la desigualdad norte-sur y puede incluso agravar las crisis.
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Bono y Angelina no van a acabar con las guerras: el peligro de hollywoodizar la ayuda humanitaria
Fuente: elaboración propia con imágenes de Wikimedia

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Angelina Jolie está triste. La actriz dice estar emocionada por las historias de los niños de Lviv, a los que ha conocido en su viaje humanitario a Ucrania. Sus fotos con los refugiados se han hecho virales, difundidas por agencias como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). No es la única. El grupo U2 también se ha desplazado a Kiev para dar un concierto sorpresa en una estación de metro convertida en búnker. Allí, su líder, el cantante Bono, aplaudió la resistencia ucraniana.
Como ellos, cada vez son más los famosos a los que recurren la ONU y ONGs para sensibilizar y recaudar fondos para sus causas. Y su labor va más allá de ser la “cara visible”. Naciones Unidas cuenta con 183 embajadores de buena voluntad, de los que la más conocida quizá sea Jolie. George Clooney ha intervenido ante el Consejo de Seguridad de la ONU para hablar sobre la crisis en Darfur. Ben Affleck también se ha dirigido a la organización y al Congreso estadounidense para denunciar la situación de la República Democrática del Congo. Y David Beckham, embajador de Unicef, ha impulsado un programa para recaudar fondos. La cooperación se ha hollywoodizado. 
Influencia sin responsabilidad
La hollywoodización de la ayuda humanitaria y la cooperación es, a priori, una forma de intentar visibilizar y apoyar a los desfavorecidos del mundo, que son principalmente poblaciones de regiones en desarrollo. Se suele argumentar que recurrir a famosos contribuye a visibilizar las situaciones de guerra o crisis y que esta información tenga más peso en el discurso y la opinión públicas.
Pero en realidad estos humanitarios-celebrity encarnan un consenso fabricado. Sustituyen el debate riguroso por una simple verdad moral, gestionando el afecto de quienes quieren "hacer el bien", resolver los problemas del mundo. Y son oligarcas en la economía de la atención mediática: usurpan la voz a los afectados de las crisis, a los que no se escucha ni tiene en cuenta a la hora de diseñar las...

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Júlia Codina

Barcelona, 1995. Graduada en Políticas por la Universidad Pompeu Fabra, Máster en Derechos Humanos y Acción Humanitaria por Sciences Po, Paris. Antes en Amnístia Internacional, UN-Habitat en Nairobi, y UNRWA en el Líbano. Ahora trabajo en cuestiones sobre crisis y fragilidad en la OCDE. Acción humanitaria, cooperación internacional y conflictos.