El país lleva casi tres semanas viviendo las protestas más multitudinarias desde las que hubo en 2022 por el asesinato de Mahsa Amini. Según Reuters, unas 2.000 personas han muerto en estas movilizaciones, que amenazan la supervivencia de la teocracia islámica.
¿Qué tienes que saber?
· El malestar por la situación económica ha sido el detonante de estas manifestaciones. La inflación supera actualmente el 50% ―más del 70% en alimentos― y el valor del rial iraní se ha desplomado un 80% en relación con el dólar durante el último año. Las sanciones internacionales, la corrupción sistémica, la sequía extrema y la caída del precio del petróleo han agravado esta crisis.
· Los manifestantes demandan el final del régimen. La identificación con la ideología religiosa del Estado se está reduciendo en una población cada vez más joven y secular. Frente al islamismo revolucionario, ha emergido un discurso nacionalista que presenta al régimen como una fuerza de ocupación que saquea la riqueza iraní para financiar a sus aliados regionales.
· Estados Unidos estudia intervenir en Irán. Donald Trump amenazó con usar su fuerza militar si el régimen iraní seguía matando manifestantes. No sería su primer ataque contra la República Islámica: ya autorizó el asesinato del general Qasem Soleimani en 2020 y el bombardeo contra sus instalaciones nucleares el pasado junio. Trump también declaró que Irán le propuso negociar un acuerdo nuclear.
La inflación es uno de los principales problemas de la economía iraní. Los precios se han disparado en los últimos años desde que Estados Unidos recuperó las sanciones en 2018 tras abandonar el acuerdo nuclear. Este gráfico muestra la evolución de la tasa de inflación mensual hasta finales de 2025.

¿Por qué es importante?
· Estas protestas son las más graves que ha enfrentado la República Islámica de Irán. A diferencia de crisis anteriores, estas movilizaciones tienen como objetivo el final de la teocracia, e incluyen tanto a los más pobres como a la clase media, formada por comerciantes y pequeños empresarios. Este grupo representa una de las bases económicas y sociales del régimen.
· El contexto internacional también debilita al régimen iraní. Las protestas coinciden con la caída de Nicolás Maduro en Venezuela. En los últimos años, la posición regional de Irán se ha erosionado con el derrocamiento de Bashar al Asad en Siria y las ofensivas de Israel contra Hamás y Hezbolá. Asimismo, los ataques de Estados Unidos contra las instalaciones nucleares iraníes mostraron la incapacidad del régimen para garantizar la seguridad del país.
· La crisis de Irán tiene profundas implicaciones para Oriente Próximo. Teherán es el principal enemigo de Israel y las monarquías árabes del golfo Pérsico, lidera el Eje de la Resistencia y actúa como contrapeso a Occidente para Rusia y China. Además, Irán es un país multiétnico, donde varias minorías cuentan con sus propias ambiciones separatistas.
¿Qué podemos esperar?
· La cohesión de las fuerzas de seguridad dificultará la caída del régimen iraní. Pero aunque estas protestas no fuercen un cambio, sí podrían alimentar las tensiones entre las élites iraníes; sobre todo, entre el Ejército― que se encarga de la defensa nacional― y los sectores más pragmáticos, y las facciones más radicales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ―destinado a garantizar la permanencia del sistema―.
· Es probable que Estados Unidos intervenga en Irán. Sin embargo, un ataque aéreo contra objetivos del régimen sería contraproducente para Washington, pues suscitaría el rechazo de la sociedad iraní y generaría represalias contra su personal en Oriente Próximo. Una opción más factible sería enviar más terminales Starlink para evitar los bloqueos de internet.
· El colapso del régimen no será inminente, pero es complicado que sobreviva a largo plazo. Si la teocracia cayera, uno de los escenarios más factibles sería una dictadura militar de corte nacionalista, encabezada por algún líder vinculado a la Guardia Revolucionaria. La fragmentación y la impopularidad de la oposición limitan sus posibilidades de encabezar una transición política.
· El hundimiento de la República Islámica alteraría Oriente Próximo. Supondría el colapso de sus aliados, la consolidación de Arabia Saudí, Israel y Turquía como potencias regionales, la pérdida de influencia de Rusia y China en la zona y un aumento del precio del petróleo. Además, un Irán inestable podría desatar conflictos étnicos por todo su territorio.
Trump recrudece su guerra contra la Reserva Federal
El Departamento de Justicia estadounidense inició una investigación penal contra el presidente de la Fed, Jerome Powell, por su testimonio ante el Congreso sobre el proyecto del banco central para renovar su sede.
Las tres claves:
· Trump ha querido controlar la Reserva Federal desde su regreso al poder. El mandatario republicano ha presionado a Powell para que reduzca los tipos de interés y, con ello, estimular el crecimiento económico y reducir los costes del endeudamiento. Ya en agosto, buscó sin éxito cesar a Lisa Cook, una de sus gobernadoras, acusándola de fraude hipotecario sin estar imputada.
· Sin embargo, Powell es el gran objetivo de Trump. El líder estadounidense ya amenazó con destituirlo el año pasado mientras presionaba para obtener tipos de interés más bajos. Con Powell, la Fed ha evitado un recorte masivo de tipos para controlar la inflación. Powell terminará su mandato como presidente de la Fed en mayo, y uno de los favoritos para sucederlo es Kevin Hassett, afín a Trump.
· El control de la Reserva Federal por parte de Trump tendría un impacto enorme. La Fed es una institución independiente y un pilar del sistema económico internacional. Esa independencia es clave para el papel del dólar como moneda de reserva. Una política monetaria dictada por la Casa Blanca dañaría la credibilidad de la Fed y aumentaría la volatilidad del dólar y el rendimiento de los bonos del Tesoro. Con ello, debilitaría el liderazgo económico de Washington.
María Corina Machado visita la Casa Blanca
La líder opositora venezolana se reunirá mañana con Trump por primera vez desde la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro.
Las tres claves:
· María Corina Machado lucha por ganarse el favor de Trump. Su visita se produce después de que Estados Unidos descartara a la oposición venezolana para liderar una transición política en el país sudamericano. Washington ha optado por cooperar con la cúpula del régimen chavista, incluyendo un pacto con el Gobierno interino la venta de millones de barriles de petróleo.
· Trump pretende que Machado le brinde su Premio Nobel de la Paz. El presidente estadounidense no habría incluido a Machado en sus planes para Venezuela tras aceptar el galardón, según The Washington Post. Machado ya le ha ofrecido el Nobel a Trump antes de acudir a la Casa Blanca. Sin embargo, el Instituto Nobel ha advertido que no se puede transferir el premio a otros.
· Mientras tanto, Trump también planea citarse con Delcy Rodríguez. El republicano confirmó este domingo los preparativos para un encuentro con la presidenta interina de Venezuela. Rodríguez, antes vicepresidenta y ministra de Exteriores o Hidrocarburos, se ha convertido en la principal interlocutora del régimen venezolano tras la captura de Maduro a manos de Estados Unidos.