Política y Sociedad Europa

Bielorrusia: veinte años de dictadura en Europa

Bielorrusia: veinte años de dictadura en Europa
El presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, y Aleksandr Lukashenko. Fuente: Presidencia de Azerbaiyán

La bautizada por Occidente como “última dictadura de Europa” dura ya 20 años. El pasado 20 de julio se cumplieron dos décadas desde que Aleksandr Lukashenko, todavía en el poder, fuera proclamado presidente de la República de Bielorrusia. Se trataba del primer presidente elegido de una república nacida tres años antes, en 1991, resultado de la desmembración de la Unión Soviética. La cuestión de cómo se ha podido mantener el régimen en la Europa del siglo XXI responde a una concatenación de factores interdependientes que han servido para perpetuar a un dictador que va camino de revalidar su mandato en los comicios presidenciales de 2015 ante la falta de elecciones libres.

Llegó al poder de forma inesperada y bajo la etiqueta de haberse criado en el seno de una familia campesina del este. Aleksandr Lukashenko, entonces conocido por sus ataques contra la corrupción, tenía 39 años cuando arrasó con un 80% de los votos en la segunda vuelta de las consideradas como las últimas elecciones democráticas en Bielorrusia. Una vez en la presidencia, consolidaría su autoridad mediante dos referéndums que supondrían sendos golpes para las aspiraciones democráticas de la joven república bielorrusa. En el primero, celebrado en 1995, se elevó el ruso a lengua cooficial junto con el bielorruso, se instauró la antigua bandera de la era soviética, se aprobó un programa de integración económica con Rusia y consiguió el derecho a disolver el Parlamento. Era la carta de presentación de un Lukashenko que, a finales de 1996, mediante un segundo referéndum, iba a conseguir la aprobación de una serie de enmiendas a la Constitución de 1994 que reforzarían aún más los poderes presidenciales. La reforma amplió su capacidad de nominación: se le permitiría designar y destituir jueces a su antojo, decidir la composición de la comisión electoral, nombrar dirigentes regionales y dictar decretos con fuerza de ley. Además, podía designar al primer ministro y a su gabinete y a parte del Consejo de la República, que junto con el Consejo de Representantes forma las dos cámaras legislativas. Con estas prerrogativas, lograba suprimir la clásica separación de poderes al estilo occidental.

Muchos son los que intentan encasillarlo en una ideología concreta, basada en la nostalgia del régimen soviético, lo que recuerda a su pasado como dirigente agrícola en la URSS. Lo cierto es que el Batka —‘padrecito’— ha aprendido a ser flexible; lo que verdaderamente caracteriza su mandato es el pragmatismo, característica propia de otros dictadores a lo largo de la Historia. Se trata de una figura política carismática, con una capacidad extraordinaria para defender cada pulgada de su poder político. Se maneja como pez en el agua en los medios de comunicación —aparece con mucha frecuencia— y en sus discursos suele insistir en todas las virtudes de las que ha dotado a su patria. En concreto, se regodea en que, gracias a su labor, Bielorrusia es de los bielorrusos, en detrimento de las empresas extranjeras usurpadoras, que vienen a “partir Bielorrusia”. Desde hace unos años, el presidente va acompañado en cada actividad pública de su hijo menor Kolya, de diez años, lo que alimenta los rumores de que su intención es cederle el poder cuando esté preparado.

Desacredita públicamente a los opositores sin ningún escrúpulo; los acusa de intentar agitar al pueblo y desestabilizar el país al tiempo que niega cualquier tipo de persecución contra ellos. Pero tampoco tiene reparos en reconocer su autoritarismo y que el orden es una virtud esencial de cualquier régimen. Acusa a Estados Unidos y Europa de lanzar una campaña de desprestigio contra él con el objetivo de presionar para que abra la economía bielorrusa a los mercados internacionales, pero no parece incomodarle y, de hecho, sonríe irónicamente cuando le recuerdan su epíteto de “último dictador de Europa”.

Bielorrusia se encuentra entre los países considerados como “no libres” por Freedom House. Fuente: Freedom House

Un régimen represivo

Es difícil imaginar que un régimen como el de Lukashenko haya podido subsistir sin un fuerte aparato represivo. El presidente bielorruso se ha asegurado la longevidad de su mandato mediante el control de las élites, la supresión del activismo y la opresión de la oposición. La estrategia, evidente con el paso del tiempo, ha resultado en una red de lealtades sobre la que se erigen los pilares de la estabilidad y el orden de un régimen aparentemente infranqueable.

En primer lugar, el apoyo incondicional de las élites queda prácticamente garantizado con los siloviki, personas de confianza del presidente a las que otorga un puesto privilegiado en diferentes organismos claves del Estado, como la Policía, el Ejército, la comisión electoral, el Ministerio del Interior o la KGB —la agencia de seguridad e inteligencia bielorrusa, que heredó el nombre de la antigua agencia soviética—.

Además, el régimen no da margen para la organización ciudadana: desmantela o logra el control sobre sindicatos, ONG —que no pueden recibir fondos extranjeros— y otras organizaciones activistas que puedan representar intereses o establecer demandas sociales. De esta manera, consigue obstaculizar cualquier tipo de movilización ciudadana o protesta organizada al tiempo que dificulta la coordinación entre opositores, que a menudo son forzados al exilio o encarcelados.

Activistas de Femen protestan en Zúrich (Suiza) contra la celebración del mundial de hockey en Bielorrusia. Fuente: Femen (FB)

El ejemplo más ilustrativo lo encontramos en las pasadas elecciones presidenciales de 2010. A la abrumadora victoria de Lukashenko siguieron protestas que denunciaban irregularidades en los comicios; el resultado fue la dura represión de las manifestaciones, más de 600 detenidos y la encarcelación de seis de los nueve candidatos que optaron a la presidencia. Más recientemente, antes de la disputa del mundial de hockey sobre hielo el pasado mes de mayo —el evento deportivo más importante jamás organizado en Bielorrusia—, el régimen encarceló a docenas de activistas para evitar la organización de protestas durante el campeonato. Son ejemplos de la arbitrariedad de un régimen que cuenta con el dudoso honor de ser el único país europeo que todavía aplica la pena de muerte, pese a las presiones de la Unión Europea para abolirla.

Un grupo especialmente sensible a los arrestos policiales son los periodistas. Solo durante 2013 fueron arrestados 45 periodistas y blogueros mientras intentaban cubrir protestas u otros acontecimientos políticos. La libertad de prensa es prácticamente inexistente. Al control estatal de las principales cadenas de televisión se unen los subsidios del Gobierno a la prensa oficial y las sanciones a la de la oposición. La censura sigue siendo estricta y a las agencias de información extranjeras se les obstaculiza la entrada al país. Con ello, uno de los pocos resquicios para la información independiente es internet. Alrededor de la mitad de la población tiene acceso a la red, pero el Gobierno parecer estar reforzando el control sobre webs e informaciones controvertidas para el régimen y cada vez son más las que sufren ataques sospechosos.

A lo anterior se suma la ausencia desde 1994 de elecciones justas y libres. Sean referéndums, elecciones presidenciales o legislativas, Lukashenko ha arrasado en los comicios y gobierna sin oposición. En las últimas elecciones, las legislativas de 2012, ningún candidato de la oposición consiguió hacerse con un escaño en el Parlamento. Los principales partidos opositores retiraron a última hora sus candidatos debido a que sus demandas de liberación de los presos políticos y de representación en las comisiones electorales no fueron satisfechas.

Freedom House califica a Bielorrusia de “régimen autoritario consolidado”. Es uno de los países exsoviéticos con menor libertad social, política y de prensa. Fuente: Freedom House

La fórmula de la popularidad

A pesar de las elecciones fraudulentas y autoritarismo, a nadie se le escapa que el líder bielorruso cuenta con una cierta popularidad en el país. Lukashenko ha seguido una estrategia que 20 años después sigue siendo efectiva, un cóctel que combina estabilidad económica con protección social. Desde que tomó el mando en 1994, el PIB bielorruso se ha quintuplicado, especialmente en la primera década del nuevo siglo. En la actualidad el modelo económico bielorruso ha dado síntomas de deterioro y el país ha atravesado situaciones atípicas de dificultad. En 2011 el presidente se vio obligado a devaluar la moneda y pedir un préstamo a Moscú.

Según las cifras oficiales, el país roza el pleno empleo, con una tasa de paro que ronda año tras año el 1%. Sin embargo, esta cifra no refleja fielmente la realidad: no incluye el trabajo en servicios a la sociedad que los desempleados deben ejercer para obtener el modesto subsidio por desempleo. En realidad, el desempleo es bajo, entre el 5 y el 10%, una tasa de paro menor que la de los países vecinos. Entre la población activa, casi la mitad trabajan en empresas propiedad del Estado y el resto, en empresas privadas bielorrusas. La industria, heredada de la Unión Soviética, es el sector con mayor ocupación a pesar de su progresiva obsolescencia y el país está cerrado a la competencia extranjera; solo un 2% de los empleados bielorrusos trabajan en empresas de capital foráneo.

Para ampliar: “The Lie of Full Employment”, Yauheni Preiherman en Belarus Digest, 2012

Desde el comienzo de la crisis financiera mundial, la tasa oficial de desempleo en Bielorrusia se ha situado por debajo del 1%. Fuente: Focus Economics

Además de la estabilidad macroeconómica, la otra piedra angular de la popularidad del régimen es la prestación de servicios sociales. El factor clave es la escasa existencia y peso de organizaciones ciudadanas y ONG, limitadas a contribuir modestamente en el ámbito local. Con ello, el contacto de los ciudadanos con el Estado es directo y corresponde a este proveer a su población de cierto nivel de bienestar mediante subsidios. Así, cuanto más pobre es un ciudadano, más depende del Estado; encomendarse al buen hacer del Batka se convierte entonces en una de las pocas alternativas factibles.

El pueblo bielorruso parece valorar el orden por encima del desarrollo; buena prueba de ello es su lectura del conflicto en la vecina Ucrania. La crisis ucraniana ha venido a justificar los designios autoritarios de un régimen, el bielorruso, que equipara su dictadura con paz y estabilidad, mientras que asocia al sistema democrático ucraniano con caos y debilidad. El resultado ha sido un incremento de la popularidad y percepción de buen hacer de Lukashenko.

Un enclave ruso en Europa

La Federación Rusa es el principal valedor de Bielorrusia. La salud del régimen de Lukashenko está ligada a la conservación de los vínculos económicos con su vecino del este. La estabilidad económica no sería posible sin los generosos subsidios rusos, con bajas tarifas energéticas y reducciones en la deuda energética. En términos comerciales, Rusia representa un 50% del comercio exterior de Bielorrusia y un 20% de su PIB anual. Con ello, Rusia se asegura un socio incondicional en sus proyectos integracionistas en la región, además de un aliado militar en su flanco occidental. Además, su estabilidad garantiza un tránsito normalizado de gas hacia Europa a través del gasoducto Yamal-Europa, que atraviesa 575 km de territorio bielorruso y por el que circula una quinta parte del gas que Europa consume.

Recorrido del gasoducto. Fuente: Gazprom

Vistos los intereses recíprocos, los lazos tenderán a estrecharse aún más con la Unión Económica Euroasiática, que establecerá un mercado común entre ambos países y Kazajistán a partir del próximo año. No es la única organización regional de la que forman parte Rusia y Bielorrusia, miembros de la Comunidad de Estados Independientes —que abarca casi todo el espacio postsoviético— y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, entre otras. El mayor desafío, sin embargo, es el proyecto de unión de ambos países y la adopción de una moneda común, hoy bastante estancados. A pesar de que tanto Putin como Lukashenko han expresado públicamente su aprobación, el bielorruso recela de la ambiciosa propuesta, que podría suponer una amenaza a su soberanía.

Para ampliar: “La Unión Económica Euroasiática o la reconstrucción del espacio postsoviético”, Fernando Arancón en El Orden Mundial, 2015

Lukashenko ha sabido aprovechar la particularidad geográfica de su país hasta convertirla en un factor clave para mantenerse en el poder. La ampliación de la UE en 2004, que incluyó a Polonia y las repúblicas bálticas, dejó a Bielorrusia como un Estado puente entre la Federación Rusa y la Unión Europea, entre el este y el oeste. En términos huntingtonianos, es el último país de la “civilización ortodoxa”, aunque en la práctica solo las regiones más orientales encajarían. Consciente de su singular clasificación, el presidente ha procurado sacar el máximo partido a sus vecinos a ambos lados.

Tras la independencia bielorrusa, se produjo un giro prooccidental que incluyó el abandono de su arsenal nuclear, la unión a la Asociación para la Paz de la OTAN y la negociación de un Acuerdo de Asociación y Cooperación con la Unión Europea. Sin embargo, el referéndum de 1996 supuso el inicio de las hostilidades entre Lukashenko y la UE, que no aceptaba la extensión de los poderes del presidente y paralizó el acuerdo. Poco éxito ha tenido la Unión en su objetivo de persuadir al Gobierno bielorruso para que ajuste sus políticas internas a los principios democráticos. Esto, unido a la no liberalización de la economía, que obstaculiza la entrada de capitales occidentales, ha dificultado tradicionalmente la relación y propició que Lukashenko virara al este, donde era mejor recibido y no se le exigía un mínimo democrático.

Estados miembros de la Asociación Oriental —extracomunitarios en verde—. Fuente: Wikimedia

Para la UE, Bielorrusia es un Estado fronterizo clave: necesita de su colaboración para asegurar el tránsito del gas ruso y en materia de seguridad fronteriza en lo relativo a narcotráfico, inmigración ilegal, terrorismo o tráfico de armas. Bielorrusia, además, comparte 1.500 km de frontera con países de la OTAN —Lituania, Letonia y Polonia—. Es por ello por lo que, a pesar de su carácter dictatorial, la Unión la incluyó entre los países de la Asociación Oriental, iniciativa lanzada en 2009 con el objetivo de estrechar relaciones entre la UE y los vecinos orientales mediante la cooperación política y la integración económica.

El conflicto ucraniano ha provocado el descrédito de la Unión Europea entre la población bielorrusa y cada vez son menos los que apuestan por la adhesión. En diciembre un 36% de los bielorrusos se declaraban a favor de estrechar lazos con Rusia, frente a un 44% que preferían integrarse con la UE; tres meses después, el balance era de un 51% y un 33%, respectivamente. La manera de la que ha sido retransmitido el conflicto ucraniano en los medios de comunicación bielorrusos y la influyente propaganda rusa han propiciado en buena medida esta bajada de popularidad de la UE en Bielorrusia.

Pese a congeniar tan bien con Putin, estas dos décadas en el poder le han servido a Lukashenko para comprobar que le viene bien un cierto acercamiento a Europa que sirva de contrapeso a la influencia rusa, especialmente cuando las relaciones con Putin se enfrían y crece la desconfianza. Rusia ha demostrado no ser siempre un vecino en el que confiar plenamente y en ocasiones ha tratado de influenciar la política exterior bielorrusa subiendo los precios del gas o vetando el comercio de determinados productos para tener a su vecino controlado. En estas situaciones de tensión, Lukashenko saca a relucir su instinto político y vira hacia la Unión como medida de presión para que Rusia relaje sus pretensiones. Esta oscilación del “péndulo de Lukashenko” entre el este y el oeste le ha servido para hacerse fuerte en el poder entre ambos gigantes.

La tendencia puede verse aún más favorecida con el escenario geopolítico que se está abriendo en Eurasia. La apuesta integracionista rusa en la región y las deterioradas relaciones entre la Federación Rusa y la Unión Europea a raíz del conflicto en Ucrania parecen dejar a Lukashenko como un posible mediador que haga de puente entre la Unión y el bloque euroasiático que Putin pretende consolidar. Un buen ejemplo lo encontramos en la reunión que mantuvieron ambos actores el pasado 27 de agosto en la capital bielorrusa con el presidente de Ucrania en el marco de la cumbre de los países de la Unión Económica Euroasiática. En el encuentro se pudo ver a un Lukashenko muy activo en sus labores de anfitrión.

La llave de las relaciones euroasiáticas

Lukashenko puede presumir de ser el gobernante que más tiempo lleva en el poder de toda Europa. Para descifrar los secretos de esta longevidad, es preciso atender a una serie de factores interrelacionados que siguen siendo efectivos dos décadas después. El carácter autoritario del líder bielorruso se ve plasmado en la represión sistemática a la que está sometido su régimen; no hay espacio para opiniones disidentes y las elecciones son fraudulentas. Se explica así el número de exiliados políticos y de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, que quieren abandonar el país. Sin embargo, la estabilidad económica, gracias en buena medida a la inestimable colaboración rusa, y la protección social que provee el Estado han hecho que el carismático líder reciba el respaldo de diversos sectores de la ciudadanía.

La posición geopolítica del país, unida a un astuto pragmatismo político, han sido claves en su perpetuación en el poder. La Unión Europea no es capaz de adoptar una condena firme de la dictadura bielorrusa, por la que circula un 20% del gas que consume. La Federación Rusa, por su parte, se asegura un aliado en su propósito integracionista euroasiático y la estabilidad en su frontera, revalorizada por el conflicto ucraniano. El presidente bielorruso parece haber encontrado el equilibrio justo entre estos dos gigantes, una tarea nada fácil: la unión con Rusia podría suponer una pérdida de soberanía, un acercamiento excesivo con la UE podría ocasionar el inicio de una apertura democrática nociva para sus intereses y un aislamiento provocaría el derrumbamiento económico del país. La última muestra de la capacidad del presidente para adaptarse y sacar partido de las circunstancias externas ha sido el conflicto de Ucrania, que ha servido para reforzar la figura política de un Lukashenko que aspira ahora a ejercer de puente euroasiático en tiempos de crisis.

29 comentarios

  1. Este artículo da asco. Es una recopilación de falacias y topicazos de la prensa filo-OTAN sin casi sustento en datos objetivos.
    La Unión Europea está hecha una auténtica mierda y los países del este que se han acercado a ella están cada vez peor. Lukashenko no es ningún santo como no lo es ningún líder del mundo, pero Bielorrusia es casi el único país europeo que crece económicamente, reduce el paro y aumenta derechos sociales.
    Cuando la URSS se disolvió, Ucrania tenía muchísimo mejor nivel de vida que Bielorrusia. Si miramos la situación actual, los roles se han invertido completamente, y algo de mérito tendrá esa política “populista” de no dejar que Alemania o Estados Unidos metan sus narices en sus asuntos.
    Viene al pelo el refrán de “hay quienes ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Ponernos a darle lecciones de democracia y desarrollo a Bielorrusia desde España, el país donde gozamos de la gran libertad de poder comer del contenedor de basura que queramos (en los municipios donde no multan por ello) es cuanto menos ridículo.

    • Totalmente de acuerdo.
      “Dictador” “dictatorial” “dictadura” “dictador” en cada frase.
      De un etnocentrísmo que apesta olvida lo que quiere. Probablemente tengan mayor participación en la decisiones de sus vidas los belarusos que un español.
      Una pena ver como en las universidades españolas no enseñan, adoctrinan: enseñan capitalismo y todo lo que no sea a pies juntillas capitalismo occidental (beneficioso para occidente) es “la ausencia de libertad”.
      Claro que si el día de mañana se empodera una alternativa real en España, veremos los poderes y los que quieren restituir un control estrictamente oligopólico como reaccionan, evidentemente, un estado social y digno ha de defenderse ante ello. Entonces será “ausencia de libertad”?… de libertad de dejar morir a las personas o como?.

      PD: Pobres tontos belarusos, que son tan tontitos con su educación gratuita e igual para todos en todos los tramos que se conforman “venderse” por migajas “sociales”.
      PD 2: En Belarús existe una renta básica. Si la ponen en Finlandia o Noruega (que no pasará), lo flipamos.

  2. Si quieres actualizar el artículo con algunas estadísticas más recientes sobre el apoyo a la integración con Rusia y UE http://neweasterneurope.eu/articles-and-commentary/1397-belarus-struggling-with-the-same-old-problems

  3. Leer el primer párrafo, y que en la misma frase te ponga que es un dictador y que va camino de revalidar mandato en unas elecciones. En serio? Cualquier presidente democrático que no le guste a occidente es un dictador por lo visto.

  4. Excelente síntesis! Gracias por tu artículo.

  5. Artículo muy, MUY partidista. Visto desde los topicazos de la prensa occidental. Aconsejo al redactor que sea más parcial a la hora de contar las cosas.

    • como van a ser imparciales si les paga el instituto de estudios estrategicos, afin al PP

      • Deduzco de tu afirmación de que “nos paga” el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) que tienes pruebas que lo corroboren. Si no, estás difamando mediante injurias, lo cual es punible.

        Saludos

  6. Hola Pablo, me parece un buen artículo (en forma) y te felicito por ello; eso sí, para nada comparto tus posicionamientos y puntos de vista. Me parece que se centra demasiado en calificar de dictador a Lukashenko (que no digo que sea ninguna maravilla) debido a que no entra en los cánones de Occidente y defiendes un concepto de “democracia” creado por las plutocracias al servicio de USA. Con el modelo económico que tienen y el cierto nivel de bienestar que genera, quizás los bielorrusos sean más dueños de su vida que los griegos, los mismos españoles, los portugueses, etc., porque la democracia no es o no debería ser el circo que tenemos en Occidente de votar cada 4 años a los servidores de multinacionales y poderes financieros supranacionales, ¿qué democracia y libertad hay en los países “invadidos” por la Troika, que elijan al partido que elijan tendrán que aplicar el programa del FMI?, ¿qué libertad tenemos los ciudadanos de países como España? ¿la de estudiar para terminar en el paro, la de coger desechos de los cubos de basura para comer, la de morirnos de la indiferencia y la humillación a nuestra dignidad?

  7. Disculpad la tardanza y a pesar de nuestras discrepancias muchas gracias a todos por comentar el artículo, especialmente a aquellos que habéis invitado con vuestro comentario a iniciar un interesante intercambio de puntos de vista, y no a emitir sentencias tan tajantes que hacían muy difícil el mismo.

    Iré al grano. Para mí los motivos principales por los que considero que la Bielorrusia de Lukashenko es si no una dictadura algo muy muy parecido son:

    – Elecciones fraudulentas (que no lo decía porque a mí me viniese en gana, lo han corroborado observadores internacionales).
    – Falta de libertades básicas, como las de expresión y asociación.
    – Represión y censura arbitraria desmesurada.
    – Sistema judicial al servicio del poder.

    Dicho esto, dos apuntes que hacen referencia a cosas que me habéis comentado:

    – En ningún momento aparece en el artículo que el carácter dictatorial del régimen se deba a la decisión de no abrir el país a las empresas occidentales. Eso es una decisión interna muy respetable y que busca, como bien decíais, preservar en la medida de lo posible la soberanía económica. Pero tampoco estoy muy de acuerdo en que tengan total libertad a la hora de tomar las decisiones económicas. No olvidemos la dependencia de este país de Rusia (20% del PIB) y la influencia que este país ejerce y podría llegar a ejercer.

    – En el artículo no solo se reconoce sino que se destaca la existencia de estabilidad económica y un cierto bienestar social que, aunque modesto, está extendido a la gran mayoría de las capas sociales. Este rasgo es el que dota de mayor popularidad a Lukashenko entre los suyos.

    Me resulta curioso que varios de los que habéis manifestado vuestra opinión en contra de lo argumentado en el artículo hayáis hecho referencia a las más que posibles carencias democráticas de España, Grecia, la Unión Europea… como si eso sirviera de atenuante. Que en España –por ejemplo- gocemos o no de una democracia mejor o peor no debería afectar a la opinión que podamos tener de Bielorrusia (que por cierto, es de lo que trata el artículo, España pinta poco aquí). Una cosa no quita la otra, y desde luego, no debería hacer falta comparar ni relativizar modelos de Estado para llamar a las cosas por su nombre.
    Un saludo.

  8. Estimado Sr. Moral:

    deseo felicitarle por su artículo sobre Bielorrusia el cual me ha parecido bastante objetivo y hago el comentario que, al leerlo, me recuerda en algunos aspectos la situación que en estos momentos atraviesa Venezuela donde un Presidente cuya victoria electoral en 2013 fue de un margen escaso (apenas el 1%) además de ser muy cuestionada por los grupos y el candidato opositor ya que, como quizás a usted y muchos otros observadores internacionales no se les escapa, el Gobierno controla el aparataje del Estado y mantiene un régimen de censura y represión sutil contra todos aquellos que disienten de sus políticas (e incluso sobre el ciudadano común).

    El & de Diciembre Venezuela iría a unos comicios parlamentarios que, aunque los sondeos revelan que la oposición tendría un fuerte margen de victoria para lograr una mayoría en la Asamblea Nacional (antiguo Congreso), ello no quita que el Gobierno, con su control del Consejo Electoral (CNE) busque perpetrar algún tipo de fraude para tratar de mantenerse en el poder, por lo cual estas elecciones ciertamente no serían clasificables dentro de un patrón “democrático” tal como se entiende el término. Además, otros puntos de su artículo tales como la represión de las ONG’s y la dependencia de la “generosidad” del Estado (Gobierno) por parte de los grupos más pobres de la sociedad tienen una similaridad muy fuerte en el caso venezolano, solo que, en este caso, la economía se deteriora cada día más, la moneda vale cada día menos y los funcionarios gubernamentales (por lo menos los de rango medio hacia Ministros) se enriquecen cada día con negocios, contratos, licitaciones y métodos similares que son, en su mayoría fuertemente cuestionables legalmente, por no decir abiertamente ilícitos. Otra diferencia es que el Presidente Nicolás Maduro tiene actualmente un margen de popularidad sumamente bajo, incluso entre sus propios partidarios, ya que ha demostrado que la mal llamada “revolución socialista” o “socialismo del siglo XXI” del fallecido presidente Hugo Chavez se va extinguiendo lentamente a causa de su comprobada ineficiencia (y la de sus Ministros) para manejar la economía y el aparataje estatal- además de su más que comprobada marginalidad intelectual y escasez de razonamiento lógico (“Ignorancia” y “brutalidad” en términos más coloquiales).

    Sería interesante saber sí Ud ha escrito algún comentario/ artículo sobre Venezuela, seguro daría lugar a muchas más e interesantes comparaciones.

    Un atento saludo y las seguridades de mi consideración.

  9. Pablo, espero que te des cuenta de que, si tu artículo ha gustado tanto a gente del tipo del tal “Mauro Leoni” es porque tiene el sesgo que tiene. Que alguien como él esté encantado de saber si escribes algo sobre Venezuela (por si no, ya te lo ha escrito él, no sea que se te ocurra desviarte un milímetro de la postura de la CIA), dice mucho.

    Creo que los científicos sociales, incluidos los estudiosos de relaciones internacionales, nos debemos a la objetividad y a la cientificidad, por muy inaprehensible que sea a priori el conocimiento en estos campos.

    Te digo esto porque no es lo mismo hacer ciencia social que periodismo, por lo que no es lo mismo utilizar los métodos de las ciencias sociales que del periodismo. La realidad es que el artículo te quedó demasiado periodístico y poco científico.

    Un periodista no va a un lugar a hacer una crónica para descubrir nada, va a buscar evidencias de lo que ya sabe (o cree que sabe) y confirmarlas. A veces (pocas) aparece algo que les sorprende, pero incluso en estos casos, rara vez contradice la idea previa que tienen respecto al hecho en sí.

    Una de las cosas más bonitas que tiene hacer investigación en ciencias sociales es, precisamente, justo lo contrario. Es el saber que vas a descubrir algo que nadie sabe, algo que la gente cree que es justo al revés de cómo es, saber que te vas a sorprender descubriendo cosas que no imaginabas o creías de otra manera, etc.

    Investigar sobre Bielorrusia para confirmar que es una dictadura y retorcer todos los datos hasta que apoyen esa idea preconcebida, es una labor propia de periodista, para eso no hacen falta estudios en Relaciones Internacionales. Lo siento si soy duro, pero es así.

  10. Hey, Pablo Moral, ¿en la universidad no te han enseñado lo que es un juicio de valor?

    Tu artículo está plagado de ellos. De nada.

  11. Estimado paisano Pablo: no sé cuánto tiempo has estado en Bielorrusia, yo llevo años viajando a él (estoy casado con una mujer bielorrusa) y, en verdad, mi percepción de la realidad de aquel país para nada coincide con la tuya. Si me permites, te recomiendo que pases una temporada en Bielorrusia, a buen seguro que pondrías en cuestión más de un juicio de valor que efectúas en tu artículo.

  12. Buenas, muy bueno el articulo. Por cierto, vi unas vistas de camara dadas por un reportero Español que vive en Rusia y se paso por Minsk. No pude creer lo hermoso y europeo que es el pais, una gran nacion que algun dia visitare, y es impresionante la seguridad que se ve, el que no hayan ladrones que no haya esa sensacion de inseguridad, de no salir y que te roben la moto o que te rapineen (Asalten) ya quisieramos aqui en Uruguay esa seguridad, de la que tanto rogamos y no conseguimos por errores sociales y del gobierno. Tambien en esas vistas sobre Minsk se ve una chica con un Iphone 6 caminando y escuchando musica, enserio te crees todo los datos que da la UE y la prensa norteamericana? Posta, deberias darte un paso por Minsk y ver con tus ojos la pureza social y cultural que tiene la Bielorrusia actual, vamos, eres Español, ve antes de que llegue la mierda Europea occidental y EE.UU a destruir este estado.

  13. ¿Así de malo es Lukashenko?
    Se entiende que el articulo no está a favor de Lukashenko y sin embargo cualquiera que tenga una buena comprensión de texto entenderá que este hombre hace bastante bien las cosas y es un político, que utiliza la política y todos los medios posibles para el beneficio del pueblo.
    Darle estabilidad económica, casa gratuita, educación de todos los niveles gratuita, salud de alta complejidad gratuita, no arrodillarse ante la Unión Europea ni ante Rusia, que no está nada mal estratégicamente, no permitir que el país sea arrasado por las multinacionales ¿es ser un mal presidente?
    Democracia quiere decir gobierno del pueblo y para el pueblo. Si un presidente consigue que su pueblo mejore ¿está mal?.
    Dictadura quiere decir propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya.
    Lukashenko según el mismísimo artículo es popular y apoyado por una mayoría popular.
    ¿Será que los Bielorrusos quieren ser gobernados por él?
    ¿Cuáles son las pruebas ciertas de fraude? porque decirlo por decirlo, lo de fraude, podemos decirlo de cualquier país.
    Si llego a leer un artículo a favor me mudo a Bielorrusia y me caso con Lukashenko.

  14. Me ha gustado mucho el articulo. Yo creo que ha quedado bien reflejado que pese a que Bielorrusia no es un pais democrático, Lukashenko se lo ha montado bien. pero corrigiendo lo que decis por ahi, también se aprecia el apoyo favorable a la élite minoritaria… Asi que esa seguridad, ese proteccionismo que ahora quiere triunfar en Europa y que tiene Bielorrusia, no quiere decir que sea mejor o lo deseable para todos los paises y que simplemente se critique a Bielorrusia por no ser democrática. Se critican de Bielorrusia todos los aspectos criticables, en mi opinión, tomando como referencia lo deseable: Estado de Derecho, Estado social, Estado democrático, esas cosas que en la historia de los paises ha costado conseguir con sangre, y que en algunos se lucha aun por ello. Pero claro primero hay que saber que significan estos conceptos y segundo, que sea lo deseable, y que algunos paises lo tengamos reflejado en la.Constitución, como es el caso de España y la UE, no quiere decir tampoco que haya triunfado en su concepto ideal, porque todo el que llega al poder se corrompe, y son los que dirigen los Estados los que degeneran estos ideales a través del capitalismo.
    Mi conclusión, es que aunque a Bielorrusia le vaya bien, el pueblo nunca quiere elegir al mismo presidente tantas veces seguidas, puede dejarse llevar un par de veces, por unos motivos u otros… pero cuando pasa de dos.. algo huele mal. Quiza sea el.miedo.. sea como fuere. La libertad muere cuando no hay alternativas factibles. Si hay opositores pero se les bloquea y obstaculiza y represiona, y el pueblo no puede optar por esas alternativas..¿Donde esta la libertad de los cuidadanos?
    ¿ De verdad te crees libre cuando te cuidan de una u otra manera, pero te prohiben otras tan básicas como la libertad de expresión? No hay ningun Estado ideal, todos son criticables. Y aqui no se dice en ningún lugar que España sea mejor o la UE, pero al menos la censura, la pena de muerte están abolidas y las libertades de expresión estan vigentes.

    • ¿En serio creés que se vive mejor en España o en la UE que en Bielorrusia? En España te quitan la casa que compraste con un crédito y después de sacarte la casa porque no pudiste pagar el crédito tenés que seguir pagando la totalidad del precio de la casa cuando nunca la vas a volver a tener, en Bielorrusia el estado te da la casa gratis. ¿Dónde es mejor vivir? Guiate por los hechos concretos no por lo que te digan que pasa. La gente lo vota chiquicientas mil veces con 80%, 90% de votos porque no quieren que le quiten sus derechos adquiridos como sucede en España, Fancia, etc.
      ESPAÑA: ¡Qué bueno, puedo decir libremente que me sacaron todo y no me dejan vivir! Esta protesta no sirve de nada, pero puedo decirla.
      BIELORRUSIA…ohia ¿será que no hay tanto de que quejarse porque se vive bien? no hay desempleo, todos tienen casa, comida, salud, educación. ¿Qué es lo que hay que reclamar en Bielorrusia?

  15. Penoso artículo. Hay que currárselo más y no convertirse en un simple altavoz de la propaganda otanista.

  16. Sabia poco de Bielorrusia por no decir nada…pero claro si da cobertura minina a la mayor parte del país..no me extraña que tenga aceptación social. La pregunta es ..lo q nosotros llamamos democracia en este tipo de repúblicas…podria ofrecer otro tanto?

  17. ya quisiera españa ser bielorrusia: sin delincuencia, paro a minimos, energía, una ciudadania envidiable, calles limpias… España cada dia a PPeor

  18. YO encantado dejaría Madrid que cada día está peor (gracias a fachardon, cifuentes y botella ansar) y me iria a Minsk https://www.youtube.com/watch?v=jzzyGF7jGbc

  19. Bueno, pues leyendo lo que he aguantado del artículo me iba a disponer a comentar lo enormemente sesgado que es, pero he visto que por suerte ya mucha gente ha respondido y mostrado su descontento con la forma en la que se ha pintado un país del que, visto lo visto, el autor poco sabe.

    Yo sí he estado allí, no por mucho tiempo, pero sí que vi tanto Minsk como Brest, y exceptuando la barrera del idioma (poca gente habla inglés, sobre todo mayor, así que es recomendable saber un poco de ruso), es un lugar agradable, limpio, con gente simpática y dispuesta a ayudar (incluso conocí a un señor que se dedicaba a sacar fotos a monumentos, el cual se ofreció a enseñarnos algunos puntos destacados de la capital mientras nos contaba su vida en ruso…). Lo mejor que se puede hacer es hacer un Free Tour en el que te cuenten un poco la realidad subjetiva desde el punto de vista de la gente joven que lo realiza, pero tampoco hay que irse muy lejos para ver cómo en IDH es, junto a los países bálticos, el país ex-soviético que mayor nivel de vida ha conseguido mantener. Sin embargo, he de decir que, habiendo estado en ellos también, parecían estar peor: en Vilna los edificios un pelín alejados del centro se caen a pedazos, y en Lituania la pérdida de población que emigra hacia el oeste es un factor preocupante.

    A quien le interese el tema, le recomendaría leer “The last soviet republic”, de Stewart Parker. Da un repaso lo suficientemente detallado para entender los orígenes del país, así como expone los motivos por los cuales Lukashenko es popular y gana las elecciones. Toda la patraña esta de elecciones amañadas y demás porque lo dice occidente… en fin, cansa ya. ¿Y sabéis qué? A los bielorrusos les da igual lo que pensemos, se pueden decir todas las tonterías que queráis que ellos seguirán votando lo que consideran que les conviene. Aquí ponemos a un señor que sólo dice sí a la banca y a Bruselas, hemos perdido toda soberanía nacional y no hay reparo en facilitar el despido y el desahucio, en recortar en salarios, sanidad y educación, en destruir cualquier tipo de tejido productivo o en reprimir ya sea mediante la violencia o la cárcel cualquier tipo de disidencia. Y sin embargo, nadie llama dictadura a España.

    Y desde esta perspectiva, sólo puedo decir que tenéis algunos artículos buenos, otros en los que no estoy de acuerdo en cómo contáis las cosas pero con los que al final transmitís cosas interesantes, y luego están estos que simplemente son propaganda. Quiero pensar que no es de forma intencionada, simplemente es el análisis al que habéis llegado… con fuentes, desde mi punto de vista y por lo que veo el de unas cuantas personas en los comentarios, erróneas.

    Son este tipo de entradas las que hacen que me plantee si continuar siguiéndoos. Sois libres de publicar lo que queráis, pero de verdad que os recomiendo que os esforcéis en tener una mirada libre de prejuicios, y sobre todo de autocrítica. Descubriréis que la realidad es bastante más compleja y que los roles de buenos y malos a lo Disney fabricados en la maquinaria de propaganda occidental es el mayor mal al que nos enfrentamos en este mundo. Decenas de golpes de estados y de intervenciones militares en países no afines, así como la apropiación de toda capacidad de autonomía e imposición de un legado cultural, junto a la desigualdad y una pobreza del tamaño de la población de España. Eso es EEUU, y Europa no ha sido otra cosa que su vasallo. Y, a pesar de lo que quieran aparentar por la llegada de Trump a la Casa Blanca, lo seguiremos siendo. Son estas cosas las que necesitan de artículos que lo señalen y lo denuncien, que si precisamente votar no nos vale como sinónimo de democracia, lo que hay en EEUU donde sólo una clase política adinerada y que controla todos los medios de comunicación es capaz de gobernar, qué puede ser entonces si no una dictadura. Una dictadura de clase, donde manda la burguesía más reaccionaria del planeta y donde cualquier decisión del gobierno puede afectarnos a cualquiera de nosotros, incluso de la peor de las formas posibles. Algo que al menos no ocurre con las decisiones que tome el gobierno bielorruso sobre su país.

    No pretendía escribir mucho, simplemente quería recomendar el libro, pero es que de verdad, esta propaganda, esta visión occidental-centrista, esa creencia de ponernos por encima de todos los demás… es demasiado. El mismo coronel Pedro Baños, con quien colaborasteis en su magnífico libro de “Así se domina el mundo”, tiene las cosas muy claras con respecto a los sucios juegos de la geopolítica y de la dominación mundial. Deberías prestarle más atención.

    Un saludo.

  20. Segun Pablo IEEE,

    – Elecciones fraudulentas (“que no lo decía porque a mí me viniese en gana, lo han corroborado observadores internacionales”).
    – Falta de libertades básicas, como las de expresión y asociación. (Ley Mordaza y detenciones a tuiteros y cantantes, titiriteros, activistas contrarios al Gobierno de Rajoy en minoría…)
    – Represión y censura arbitraria desmesurada. (ppTVE, medios propagandisticos…)
    – Sistema judicial al servicio del poder. (Audiencia nacional, magistrados y fiscales amigos, CGPJ, TSJ, tribunales militares…)

    Joder, a mi todo, salvo lo de las elecciones porque aunque todo el mundo en España sabe que hay caquiquismo y que las monjitas no paran de llevar a personas inconsciente con el sobre del PP, todo lo demas en España en 2018 se cumple a rajatabla.

  21. “El orden mundial del siglo XXI” antes eras chevere.

  22. Buenas tardes,
    Pablo, te doy las gracias por contar las atrocidades que pasan en un pais tan bonito, limpio, “libre” y “democratico” como Bielorusia, donde algunos de los comentaristas irían con los ojos cerrados…Os cedo mi plaza! Si, soy Bieloruso! Orgulloso de serlo por la gente que lo habita, los sufridores que han sido aniquilados, humillados y reprimidos por las guerras, dictaduras y dictadores. Y avergonzado por los ultimos mas de 20 años de miedo y engaño que sufren a manos de un personaje que estructuro un sistema de gobernar hecho a su medida y para sus colegas, regalando migajas a la gente y obligandoles a estar eternamente agradecidos por ello. Os recuerdo que el articulo cuenta sobre 20 años de dictadura y no ” Vamos a buscar razones por la que visitar Bielorusia”.

    Si no desaparecieran mistoriosamente los videos de manifestaciones, entrevistas a gente que se atreve a hablar, os dejaria un enlace….serán cosas de UE y USA que los bloquean…..tienen que ser ellos.

    Gracias Pablo!
    Los bielorusos algun dia seremos libres!