América Latina ante la llegada del 5G

Los países latinoamericanos se preparan para el desarrollo de la red móvil 5G, que traerá enormes cambios en sectores como las telecomunicaciones, el transporte o la industria. Esto convierte a la región en un foco de interés para Estados Unidos y China, que se disputan la instalación de este servicio. Más allá de llegar a acuerdos para su instalación, los países se verán obligados a estudiar de qué manera implementar esta tecnología para sacar el mayor provecho a los avances que ofrece.
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América Latina ante la llegada del 5G
Fuente: Wikimedia

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La nueva generación de redes móviles está en desarrollo en todo el planeta. Unas cuantas empresas tecnológicas, entre las que se encuentran las chinas ZTE y Huawei, las coreanas LG y Samsung, la sueca Ericsson, la finlandesa Nokia o la estadounidense Qualcomm, se disputan la construcción de la arquitectura del 5G país a país, ya que constituirá un elemento fundamental de las comunicaciones y la información en las próximas décadas. Aunque algunos como Corea del Sur han tomado la delantera en cuanto a la instalación y el uso del 5G, muchos países tienen un largo recorrido por delante. Este es el caso de la mayoría de los Estados latinoamericanos, que a pesar de haber realizado algunas pruebas, todavía tendrán que esperar para que el uso de la red se generalice.

Las redes móviles en América Latina

A pesar de las diferencias que se observan en cuanto a la situación de las telecomunicaciones y desarrollo de las redes móviles en América Latina, se aprecian algunas tendencias mayoritarias. El uso de internet en la región es bastante limitado, ya que solo el 54% de la población lo emplea de manera regular frente al 77% de media en los países de la OCDE. A pesar de que ya se esté trabajando hacia el desarrollo de la quinta generación de redes móviles, lo cierto es que el 4G está todavía en auge. Este representa el 51% de las conexiones móviles y se espera que siga aumentando al menos hasta 2025. Por otra parte, aunque ya en declive, el 36% de las conexiones corresponden a las redes 3G.

Debido a este uso todavía reducido de las redes, las empresas de telecomunicaciones latinoamericanas se centran en el despliegue del 4G para dar acceso a una mayor parte de la población. Aunque en algunos países como Perú o México alrededor del 80% de la población puede acceder a esta red, el porcentaje es mucho menor en otros países como Ecuador, donde no alcanza el 50%, o en Costa Rica, con el 58%. A pesar del incremento de la disponibilidad, el uso que se hace de las mismas es bastante reducido.

Se prevé que en 2025 las conexiones de redes 4G seguirán siendo mucho más numerosas que las de redes 5G en América Latina. Fuente: Statista

A pesar de la importancia del 4G en la región, en muchos países ya se está instalando la infraestructura para la red 5G. En 2019 se llevaron a cabo unos treinta ensayos en doce países de la región, que se concentraron sobre todo en Brasil, Chile y Perú. Al margen de estos tres, el verdadero pionero es Uruguay, que fue el primer país latinoamericano en ofrecer internet 5G en 2019. Este servicio comercial ha sido puesto en marcha por la empresa telefónica nacional Antel con la colaboración de la empresa finlandesa Nokia.

La pugna por la construcción de las redes

Aunque quienes ofrezcan el servicio comercial de red móvil sean las empresas de telecomunicaciones de cada país, previamente se deben instalar nuevas antenas y fibra óptica sobre la infraestructura previa empleada en las redes 4G. Más allá de la competencia entre las propias empresas, el desarrollo del 5G está suponiendo una nueva disputa entre Estados Unidos y China. 

América Latina se ha convertido en uno de los escenarios de la competición entre ambas potencias. Por una parte, la región ha sido de gran interés durante décadas para Estados Unidos, que ha tenido una importante presencia política y económica. Esta relación se aprecia también en el sector de las telecomunicaciones en Latinoamérica, donde las empresas estadounidenses AT&T (American Telephone and Telegraph) y Liberty Latin America se encuentran entre los proveedores más importantes. Por otra parte en los últimos años la expansión económica de China le ha llevado a buscar nuevos socios y ha creado un importante vínculo económico con muchos países latinoamericanos. El hecho de que Pekín sea un importante inversor ha allanado el camino para las empresas tecnológicas chinas en la región, donde el interés por lo general es mantener la confianza de los inversores chinos, especialmente de cara a la recesión económica provocada por la pandemia del covid-19. Aunque no se haya llegado a acuerdos concretos sobre la instalación de la infraestructura 5G, muchos países se encuentran vinculados a Huawei, ya que anteriormente participó en el desarrollo de las redes 3G y 4G. En Brasil por ejemplo, la empresa china construyó seis de las siete redes de 4G del país. Más allá de esto, Huawei representa una opción atractiva para muchas economías en desarrollo, ya que ofrece una buena calidad a  precios muy competitivos.

Por su parte, Estados Unidos apoya a sus empresas nacionales pero sobre todo a las europeas Nokia y Ericsson, que son los rivales más fuertes para Huawei. Su principal argumento ha sido la poca fiabilidad de las empresas chinas en cuanto a privacidad y seguridad, ya que están obligadas a facilitar datos al Gobierno si éste los solicita. Además, Washington ha advertido de la existencia de “puertas traseras” en las redes instaladas por Huawei desde la que puede acceder a información sin conocimiento de los operadores. Hasta el momento, estas acusaciones sobre espionaje no han sido suficientes para que ningún país de la región prohíba la presencia de Huawei, ya que sería percibido como un acto hostil que pondría en riesgo las inversiones chinas. Más allá de estas advertencias, el Gobierno estadounidense prevé ofrecer facilidades económicas para aquellos que opten por las tecnológicas europeas mediante la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional, una institución creada por la administración Trump para contrarrestar la influencia china. En América Latina, Brasil ya ha sido advertido por Estados Unidos de las consecuencias económicas a las que posiblemente se enfrentaría de llegar a un acuerdo con Huawei respecto al desarrollo del 5G.

¿Qué cambios traerá el 5G?

Lejos del aumento de velocidad que han supuesto hasta el momento los saltos de generación de redes móviles, el paso del 4G al 5G implica también un aumento significativo del número de dispositivos conectados simultáneamente, así como unas conexiones más fiables. Es por ello que la red 5G permitirá modernizar algunos sectores gracias a la automatización en la industria o la agricultura, así como desarrollar servicios novedosos como la autoconducción de automóviles, la cirugía a distancia o la realidad virtual.

Los países latinoamericanos se podrán beneficiar de estos avances, aunque algunos traigan posibles inconvenientes. En el caso de la industria, a pesar de que la automatización supondría una mayor productividad, es probable que el empleo en el sector se viese afectado por una menor demanda de mano de obra. Esto mismo se puede extrapolar al sector agrario, aunque este área dependerá de la instalación de las costosas redes 5G en zonas rurales. Por otra parte, es probable que los habitantes de las superpobladas ciudades en esta región, la segunda más urbanizada del mundo, se beneficien también de los avances de la nueva red. Entre otras mejoras como la automatización de muchos servicios, la posibilidad de conectar un número mucho mayor de dispositivos al mismo tiempo evitará los problemas de comunicación en lugares con una gran densidad de población o aglomeraciones. Aunque la quinta generación de redes móviles llegará en los próximos años a América Latina, la adopción de este servicio será gradual, ya que convivirá con las dos generaciones anteriores y dependerá en gran medida de la disponibilidad de dispositivos para conectarse a la red. 

Isabel Sebastiá

Castellón, 1998. Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Interesada en derechos humanos, cooperación y América Latina.