El doble rasero de la UE: sancionar a Rusia pero no a Israel

Europa sigue sancionando a Rusia por la invasión de Ucrania porque le supone una amenaza. Sin embargo, le pesa hacerlo con Israel por su relación estratégica y política, y por la división de los Estados miembros. No presionarle por la guerra en Gaza le resta credibilidad, pero hacerlo tampoco funcionará.
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El doble rasero de la UE: sancionar a Rusia pero no a Israel
Fuente: Wikimedia Commons

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A falta de poder militar y nuclear, buenas han sido las sanciones para la Unión Europea. Son su principal fuente de disuasión para mantener a raya a quienes se saltan sus valores, como la paz, la libertad, el Estado de derecho o la protección de la democracia. Sin embargo, aplicarlas o no depende de su relación con el país. Por eso el rasero con Rusia o China, con sistemas específicos de sanciones sobre todo con la invasión de Ucrania, es distinto que con Israel por la guerra en Gaza, que ya deja más de 35.000 palestinos muertos.
El consenso contra Moscú y Pekín parece inamovible entre los países miembros, que tienen la última palabra al aprobar las sanciones. Pero la cosa cambia con Tel Aviv. El último ejemplo fueron las medidas contra Irán precisamente tras su ofensiva a mediados de abril contra Israel, después de que el Estado hebreo atacase el consulado iraní en Damasco, algo que no tuvo el rechazo de Bruselas. Y es que para la UE Israel es un socio desde hace décadas que además comparte sus valores en el papel.
China y Rusia son rivales estratégicos. Israel es un socio
La Unión Europea ha sancionado a Rusia y China porque son rivales estratégicos, históricos y políticos para Occidente. La invasión rusa de Ucrania ha desembocado en trece paquetes de sanciones que incluyen al presidente Vladímir Putin y al ministro de Exteriores Serguéi Lavrov. China también fue sancionada por su respaldo a Moscú en la guerra. En cambio, Bruselas nunca ha sancionado a un socio: máximo hubo choques comerciales con Estados Unidos y se tensaron las relaciones con Azerbaiyán por el Alto Karabaj. En este caso el Parlamento Europeo pidió sanciones, pero no prosperaron al tratarse de un socio energético.
Las sanciones, de paso, son una herramienta de la UE para reducir su dependencia respecto a ambos oponentes geopolíticos y conseguir su ansiada autonomía estratégica. El bloque dependía del gas ruso, pero a raíz de la invasión de Ucrania y las sanciones ha tenido que buscar alternativas...

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Emilio Ordiz

Entre Asturias y Madrid. Periodista. Máster en Unión Europea. Especializado en el estudio de los populismos y los discursos euroescépticos. Me interesa la integración europea, el Estado de derecho y la geopolítica. Con un ojo puesto en los Balcanes.