¿Un presidente islamista en Francia? Qué enseña Sumisión, de Houellebecq, de la política francesa
Ultraderecha, islamismo, tensión social, caída del bipartidismo, recortes, choque de civilizaciones… Los ingredientes de la Francia de hoy y la de la novela de Houellebecq son los mismos, pero la receta no. 'Sumisión' ha contribuido a hacer de Francia un país más derechizado.
Primavera de 2022. Una Francia asfixiada en su propio caos celebra la primera vuelta presidencial: la ultraderechista Marine Le Pen gana con un tercio de los votos. Hasta aquí sin sorpresas; el Frente Nacional ya había llegado a segunda vuelta en 2017. Pero esta vez se medirá con el islamista Mohammed Ben Abbes. Para evitar la victoria de la ultraderecha, los maltrechos partidos tradicionales se unirán para apoyar a Ben Abbes, Le Pen perderá, el país de la laicidad investirá a un presidente islamista y nada volverá a ser como antes.
Este escenario no ocurrirá esta primavera en nuestra Francia, pues parece que la segunda vuelta enfrentará a Le Pen con el presidente Emmanuel Macron. Pero sí en una Francia que se le parece: la que narra Sumisión (Anagrama, 2015), del novelista francés Michel Houellebecq. Pero aunque esta obra de política ficción, criticada por alimentar el discurso de la extrema derecha, no haya acertado en ese pronóstico, sí anticipó algunos de los problemas que el país vive siete años después.
Cambiarlo todo para que nada cambie
Houellebecq no se equivocaba al vaticinar el fin del bipartidismo, que lleva años en decadencia en Europa occidental. En Francia, las últimas encuestas prevén que el Partido Socialista y Los Republicanos, el partido conservador, apenas superarán el 10% en la primera vuelta, un descalabro mayor que el 34% de Sumisión. Sin embargo, el autor sí erró en el sustituto: ningún partido islamista ha sacudido los cimientos de la Francia real. En su lugar, el retroceso de los dos partidos tradicionales ha dado paso a la hegemonía de La República En Marcha de Macron. Las alas progresista y conservadora de las élites galas, que se turnaban en el Elíseo con diferencias cosméticas, se unificaron en 2017 en la formación atrapalotodo del presidente. Un matrimonio que tiene visos de reeditarse en abril.