Por qué Kiev permite aún que Rusia exporte gas a través de Ucrania

Pese a los daños por la guerra, el Estado ucraniano sigue dejando fluir el gas ruso hacia Europa porque cobra por ello y para cumplir sus obligaciones internacionales. Pero el Gobierno también tiene otro objetivo: convertir al país en un ‘hub’ energético y en almacén de gas del continente.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Por qué Kiev permite aún que Rusia exporte gas a través de Ucrania
Fuente: elaboración propia con Midjourney

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La comisaria europea de Energía, Kadri Simson, no pudo decirlo más claro: “La Unión Europea puede y debe librarse del gas de Rusia lo antes posible”. La invasión rusa de Ucrania iba por sus primeras semanas. El régimen de Vladímir Putin no dudó en chantajear al bloque con el poder de sus hidrocarburos y en especial del gas, mientras sus ataques en el frente fueron dañando las infraestructuras energéticas ucranianas. Aun así, el gas ruso seguía fluyendo por los gasoductos de Ucrania rumbo a Europa.

Siete meses de invasión después, eran 42 millones de metros cúbicos diarios. Un balón de oxígeno para la sancionada economía rusa. La tendencia seguía en enero con 35 millones de metros cúbicos al día. El Gobierno de Volodímir Zelenski ha mantenido el flujo por motivos económicos y para cumplir sus contratos internacionales. A la larga, también quiere aprovechar las capacidades del país para almacenar la energía europea. Sin embargo, esta intención podría enfrentar aún más a los Veintisiete contra Rusia.

Flujo de gas, flujo de dinero

Ucrania aún permite el tránsito de gas ruso por varios motivos. Primero, no molestar a los aliados europeos. En 2006, tras no aceptar los nuevos precios del gas ruso, Moscú le cortó el recurso al país. Ucrania reaccionó reteniendo el que poseía en su territorio, pero trasladó la falta de suministro a la UE, afectando en plena ola de frío. Ahora, entre bombardeos, Kiev se ha esforzado para restaurar su sistema de exportación de electricidad. Necesita conservar al bloque comunitario, su principal comprador de energía.

El segundo motivo es que Ucrania quiere mantener las tasas que le cobra a Rusia por el tránsito de gas en su territorio. Este dinero ha llegado a suponer casi el 4% de su PIB. El director del operador de gas ucraniano, GTSOU, afirmaba antes de la invasión que si Rusia dejara de usar a Ucrania como ruta de tránsito, Ucrania debería desmantelar gran parte de su red de transporte de gas. Sería muy caro mantenerla.

Por último, Ucrania debe cumplir los contratos internacionales de compra de gas ruso que envía a Europa. En 2019, la empresa estatal ucraniana Naftogaz y la rusa Gazprom firmaron un acuerdo por el que Rusia enviaría a Europa a través de Ucrania 65.000 millones de metros cúbicos de gas en 2020 y 40.000 millones hasta 2024. Ucrania respetó los acuerdos incluso ya iniciada la invasión en 2022, con 110 millones de metros cúbicos de gas ruso diarios a través de las rutas de Sudzha y Sojranivka. Sin embargo, GTSOU tuvo que cerrar la segunda en mayo de ese año debido a la campaña militar rusa. Para cumplir con el contrato con Rusia, le ofreció a Gazprom derivar el resto de gas a la otra ruta. Pero Gazprom se negó, pasando a enviar a Ucrania tan solo 42,7 millones de metros cúbicos e impidiéndole cumplir con el contrato de 2019.

La situación ha llevado a ambas compañías, apoyadas por sus Gobiernos, a otro arbitraje internacional. El pasado abril se resolvió a favor de Ucrania uno presentado en 2016 por Naftogaz contra Rusia, que le había incautado activos con la anexión de Crimea en 2014. Sin embargo, el nuevo litigio sigue irresuelto. Incluso pese a la invasión, Ucrania deberá seguir cumpliendo con Rusia hasta 2024, y los países de la UE tienen contratos con Rusia incluso hasta 2045. El objetivo de Ucrania, por tanto, no es impedir el tránsito hoy, sino apostar por contratos a diez años en vez de a veinte para librarse antes del gas ruso.

El hub energético ucraniano

Ahora bien, Ucrania también sigue ligada al gas ruso para convertirse en un hub energético europeo. Cuenta con 9.000 millones de toneladas de petróleo y más de cinco billones de metros cúbicos de gas concentrados en las regiones de los Cárpatos, en el oeste, Donetsk, en el este, y los mares Negro y de Azov, en el sur. Tiene 38.600 kilómetros de gasoductos heredados de la época soviética, y su ubicación le ofrece oportunidades. Ucrania puede ser una puerta a Europa, con Polonia y Alemania al noroeste y los Balcanes al suroeste. Además, con Turquía y Azerbaiyán al sur, podría replicar infraestructuras como el gasoducto transadriático o conectarse con las terminales de gas natural licuado de Turquía, Grecia, Polonia y Croacia.

Ucrania también posee opciones más allá. Cuenta con petróleo y gas no convencionales (de difícil acceso y extracción), por ejemplo, en sus campos de Oleska y Yuzivska, ahora zonas de guerra. También tiene recursos mar adentro, como los del campo de Skifska. De cara a un futuro más sostenible, el país incluso puede contar con sus recursos de biomasa o aprovechar su infraestructura de gas para trasladar hidrógeno.

Sin embargo, el sector energético ucraniano también enfrenta la corrupción, la ineficiencia y la propia dependencia de Rusia. Una empresa subsidiaria de Noftagaz, UkrGazVydobuvannya, ya recibió dinero del Fondo Monetario Internacional para mejorar su producción y estabilizar sus inversiones. Ahora el Banco Mundial ha concedido a Ucrania 180 millones de euros para reparar su infraestructura energética, dañada por la guerra. En cualquier caso, Ucrania ya ha anunciado a través de Naftogaz su intención de producir 1.000 millones de metros cúbicos adicionales para satisfacer sus necesidades y exportar a otros países.

¿Ucrania como almacén? Depende de la UE

Ucrania necesita ayuda para reconstruir su infraestructura energética. Para atraerla, ya se ha ofrecido como almacén de las reservas estratégicas de la UE. Los Estados almacenan gas en superficie, con plantas de gas natural o gas natural licuado, y bajo tierra, inyectándolo a presión en el subsuelo. Ucrania puede guardar más de 30.000 millones de metros cúbicos, frente a los 22.000 millones de Alemania o los 17.000 millones de Italia. Esa capacidad de Ucrania iguala un 30% de la del bloque, y en el continente solo la supera Rusia.

Para abandonar el gas ruso, la UE ha decidido entre otras medidas aumentar sus reservas de gas. De cara al invierno, los países deberán llenar el 90% de sus almacenes, y aquellos sin almacenes deberán guardar el 15% de su consumo anual en otros países de la UE. Ucrania podría ofrecer almacenamiento adicional. Zelenski y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya comenzaron a discutir esta posibilidad, y Ucrania ha empezado las operaciones necesarias.

En cualquier caso, este nuevo rol de Ucrania requiere unidad en la UE. Acuerdos como el reciente de Hungría para importar más gas ruso reducen el apoyo a la causa ucraniana. Al acercarse a Kiev, la UE también se enfrenta a Moscú, que quiere dejar de pagar las tasas de tránsito a Ucrania, aislarla y aumentar la dependencia europea. Ya ha saboteado proyectos que la reducían, como el gasoducto Nabucco o el oleoducto BTC desde Asia Central. Si Ucrania se vuelve un almacén para la UE, ambas reforzarán su seguridad energética, pero también será el principio de nuevos retos en el continente.

Sonia Velázquez

Madrid. Graduada en Relaciones Internacionales y Traducción e Interpretación por la Universidad Pontificia Comillas. Máster en Recursos Energéticos y doctoranda en Seguridad Internacional. Pasión por la geopolítica. Análisis sobre energía, vulnerabilidad energética y amenazas a la seguridad energética. Amante del arte y la pintura.