El espacio Schengen garantiza desde 1995 la libertad de movimiento de personas, mercancías, servicios y capitales en la mayor parte de países miembros de la Unión Europea (UE) y otros no pertenecientes a la misma. Este es uno de los grandes éxitos del proyecto europeo, ya que ha permitido a millones de ciudadanos vivir y trabajar en otros países o viajar sin necesidad de un visado. Sin embargo, la llegada de la covid-19 al continente ha llevado a la suspensión temporal del espacio Schengen por motivos sanitarios por primera vez desde su instauración.
El primer Estado miembro en suspender la libre circulación fue Austria, que reinstauró su frontera con Italia a finales de febrero de 2020. Alemania, Eslovaquia y República Checa siguieron el ejemplo poco después. Al cabo de unas semanas, el espacio Schengen fue suspendido por gran parte de los países que lo integran, y la movilidad intraeuropea se hizo casi imposible. El espacio Schengen se restableció a partir de junio de 2020, pero la movilidad sigue siendo una de las grandes afectadas por la pandemia. Es una preocupación particularmente alarmante para los países con una gran industria turística, como España o Grecia, para quienes las restricciones de movilidad han tenido un fuerte impacto económico.
La covid-19 impacta en el turismo europeo
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