¿Se acabó la evasión fiscal? La revolución del impuesto de sociedades global

La globalización y la desregulación financiera permiten múltiples formas de tributar menos, de las que se benefician grandes empresas y patrimonios. Pese que numerosos países han pedido armonizar un tipo mínimo de impuesto de sociedades a nivel global, lo que podría poner fin a los paraísos fiscales, no habían tenido el impulso político necesario. Ahora también Estados Unidos y la Unión Europea reman en esa dirección.
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¿Se acabó la evasión fiscal? La revolución del impuesto de sociedades global
Fuente: Images Money (Flickr)

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Si la humanidad pudiera ponerse de acuerdo en algo, quizá sería en que a nadie le gusta pagar impuestos, aunque sean casi intrínsecos a la naturaleza humana. Tras décadas de políticas desreguladoras e impuestos bajos, la pandemia ha hecho ganar peso a la idea de que urge replantear la gobernanza fiscal internacional. De lo contrario, la libre circulación de capital y la falta de reglas comunes harán difícil financiar los planes de recuperación económica frente a esta crisis y afrontar retos como el cambio climático, que requieren una participación activa y transformadora del Estado.
Un impuesto para gobernarlos a todos
El impuesto de sociedades, el que las empresas pagan por sus beneficios, se sitúa de media en torno al 23% a nivel global, aunque hay gran disparidad entre países. Mientras que en Australia o Japón ronda el 30%, en Irlanda es de apenas un 12,5% y en territorios como las Islas Caimán, un paraíso fiscal, ni siquiera existe. La media en la Unión Europea ronda el 21%, igual que el tipo federal en Estados Unidos tras la reforma de Donald Trump en 2017, que la bajó del 35%. 
Cada país es libre de regular sus impuestos, pero en un mundo globalizado donde el dinero circula de forma libre, la carga fiscal puede minimizarse gracias a ciertas lagunas legales. Un ejemplo es la Unión Europea: aunque hay cierta armonización, los impuestos directos, como el de sociedades, son competencia de los Estados miembros, lo que permite que cada uno de ellos tenga reglas y tipos impositivos muy distintos. En Estados Unidos ocurre algo similar con el “efecto Delaware”: las grandes empresas se domicilian en ese estado porque su tratamiento fiscal y sus leyes empresariales son mucho más favorables que las del resto.

https://elordenmundial.com/mapas/paraisos-fiscales-mundo/

La ausencia de una regulación fiscal global lleva a que las jurisdicciones compitan para atraer a las empresas, y que estas a su vez busquen reducir cargas fiscales para maximizar sus beneficios. Es l...

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Trajan Shipley

Madrid, 1997. Estudiante de Derecho y Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Soy español y estadounidense, y me interesan especialmente la economía y el comercio internacional, la integración europea y cuestiones jurídicas internacionales.