Por qué el nuevo plan de Putin para dominar los mares va a naufragar

Rusia aspira a convertirse en una gran potencia naval mundial frente a Estados Unidos y la OTAN. Sin embargo, su flota sigue lastrada por recortes, buques obsoletos y corrupción. El Kremlin también busca hacer contrapeso con misiles y submarinos nucleares, pero las sanciones dificultan la apuesta.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Por qué el nuevo plan de Putin para dominar los mares va a naufragar
Fuente: elaboración propia

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En San Petersburgo, más de cuarenta buques de guerra desfilan ante los ojos de Vladímir Putin. Es 31 de julio, Día de la Armada, y el presidente quiere hacer de Rusia una potencia naval con influencia en todo el mundo. Inspirado en la época imperial, con la bandera y la cruz azul de San Andrés ondeando sobre los cañones de los navíos, semanas antes había firmado la nueva estrategia naval de Rusia bajo la imagen del zar Pedro el Grande.
Esta estrategia reemplaza la de 2015 y amplía los retos, intereses y objetivos de la seguridad del país. Es un reflejo de las aspiraciones globales del Kremlin, con una guerra en curso y Rusia enfrentada a Occidente. Sin embargo, existe una brecha entre ambiciones y capacidades: la industria rusa no está preparada para construir la cantidad de buques de guerra que exige, necesita bases para operar lejos de sus puertos y la flota de superficie ha sufrido contratiempos en Ucrania que han dejado al descubierto sus deficiencias. Ante la incapacidad para alcanzar sus objetivos, Moscú intenta ser pragmática con sus cartas.
El sueño de Rusia en los mares
La Armada rusa está formada por cinco flotas repartidas por toda la geografía del país. La nueva doctrina naval pretende elevar este estatus afirmando que los intereses de Rusia “se extienden a todos los océanos del mundo”. El Kremlin busca proyectar su poder sobre una lista de zonas marítimas “importantes”, como los mares Báltico, Negro y de Azov, y otras “vitales”, como el Ártico y la Ruta Marítima del Norte, para el “desarrollo económico y la seguridad” del país.
Si ya existían disputas con Occidente por el Ártico, la nueva doctrina naval prevé que la región se convierta en un escenario de competencia económica y militar. El objetivo de Rusia es liderar la explotación de recursos y controlar las rutas comerciales. Por un lado, pretende contrarrestar la influencia de Estados Unidos y el “acercamiento de la infraestructura militar de la OTAN hacia las fronteras rusas”, considerada la amenaz...

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Victor Gratacós

Málaga, 1993. Graduado en Derecho por la Universidad de Málaga y Máster en RRII por la Universitat Ramón Llull-Blanquerna, con diploma en gestión de conflictos internacionales por la Universiteit Utrecht. Experiencia en el campo de la observación de elecciones e interesado en temas de sociedad, geopolítica, derecho y seguridad internacional.