El problema de la pobreza infantil
La pobreza infantil es uno de los principales problemas a nivel internacional. Según Unicef, uno de cada seis menores de dieciocho años vive en situación de pobreza extrema. En los últimos años, los avances en este ámbito se han revertido como consecuencia de la pandemia del coronavirus, el aumento de los desastres naturales y los conflictos internacionales como la guerra de Ucrania o la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza.
El fenómeno de la pobreza infantil se ha entendido históricamente desde el punto de vista económico. Imperaba la idea de que una persona era pobre si no tenía suficiente dinero para satisfacer sus necesidades básicas. Sin embargo, desde los años 90, la pobreza infantil ha adquirido un carácter multidimensional. Esto significa que, a la hora de valorar este problema, ya no se consideran únicamente los factores económicos, sino otras variables como el acceso a la educación o a la sanidad.
La pobreza infantil tampoco es un problema homogéneo. Su impacto varía dependiendo de la región del planeta. La zona más afectada por la pobreza extrema es el África subsahariana. Además de su enorme crecimiento demográfico, los países africanos se han visto golpeados por la inestabilidad política, la herencia colonial o la dependencia del comercio de los recursos naturales. No obstante, la única región que ha incrementado el porcentaje de niños pobres en los últimos años es Oriente Próximo; sobre todo, a raíz de la guerra en Yemen.
Sin embargo, la pobreza infantil no sólo se circunscribe a estos lugares. Este problema también se reproduce en las regiones más desarrolladas como Europa, aunque de distinta manera. Según los datos del índice AROPE, una cuarta parte de los menores de dieciocho años están en riesgo de pobreza o exclusión social dentro de la Unión Europea. En este sentido, Rumanía, España, Bulgaria y Grecia son los países más afectados por este problema. Los países del sur, que fueron los más perjudicados durante la crisis financiera de 2008, siguen padeciendo este mal estructural.
¿Qué otros factores sociales repercuten en la pobreza infantil? ¿Qué medidas se pueden adoptar para combatirla y cuáles están funcionando? Fernando Arancón, David Gómez y Celia Hernando responden a estas cuestiones en este episodio de «No es el fin del mundo», realizado con la colaboración de la Fundación La Caixa.