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No es el fin del mundo

Cada semana el equipo de El Orden Mundial analiza los temas que mueven la política internacional para intentar desentrañar cómo funciona el mundo.

Las maras y la guerra de Bukele

El Salvador ha encabezado durante muchos años la lista de países con más homicidios. En 2015, un año trágico para el país, la cifra llegó a los 106 homicidios por cada 100.000 habitantes. Esa cifra se redujo en 2022 a 7,8. Detrás de esta caída está la estrategia de mano dura que ha desplegado el gobierno de Nayib Bukele.

La guerra contra las maras de Bukele está dando resultado. Las pandillas han desaparecido de las calles y la violencia está en mínimos históricos. Pero, ¿a qué precio? Muchos se preguntan si la mano dura es la respuesta y, sobre todo, cómo puede afectar al futuro democrático del país.

Las pandillas llevan décadas controlando la vida de los barrios en El Salvador y en otros países de Centroamérica. Su actividad se ha ido expandiendo hasta convertirse en unos actores sociales fundamentales. Llegaron desde Estados Unidos y se asentaron en las ciudades salvadoreñas tras la guerra civil que asoló el país. Desde entonces maras como la Salvatrucha o la Barrio 18 han controlado las calles y la violencia en El Salvador.

El éxito de Bukele contra las maras, un riesgo para la democracia en Latinoamérica

Durante años el Gobierno ha intentado acabar con ellas, pero las pandillas han aprendido, han evolucionado y se han ido adaptando a la persecución de las autoridades. Las maras se han adueñado de la violencia, usando el número de muertos como una herramienta de negociación con los Gobiernos.

Su actividad se ha extendido a otros países de Centroamérica y ahora muchos miran al ejemplo de El Salvador. ¿Puede la estrategia de Bukele imitarse en otros lugares? ¿Qué puede suponer para el futuro de El Salvador? De esto y, de mucho más, hablamos en No es el fin del mundo.