La geopolítica de las tierras raras
Si hace unas décadas el petróleo era el recurso que movía el mundo y por el que las potencias competían, ahora las tierras raras parecen abocadas a sustituir al oro negro. Estos elementos químicos se han convertido en uno de los recursos más importantes del mundo. Su relevancia geopolítica se explica porque son fundamentales para el desarrollo tecnológico. La lucha entre Estados Unidos y China por controlar la tecnología del futuro ha convertido a las tierras raras en unos de los recursos más preciados para las dos potencias.
Sin embargo, en esta competición China lleva la delantera, lo que le da capacidad de presión sobre sus rivales. Desde hace décadas Pekín ha invertido mucho en la investigación, extracción y producción de tierras raras. Pese a que solo posee el 40% de las reservas globales de tierras raras, es la reina del mercado mundial de tierras raras, lo que le ha permitido tomar la delantera a su gran rival geopolítico: Washington. Además, el control de Pekín sobrepasa sus fronteras con inversiones en minas en países alrededor de todo el mundo.
Consciente de su dependencia de China, Estados Unidos se ha puesto en marcha para ser más autónomo. Se han reactivado minas dentro del país, y también se han cerrado acuerdos de importación con otras potencias mineras y productoras como Australia. Otros actores como la Unión Europea, que dependen mayoritariamente de las tierras raras chinas, también están intentando reforzar su autonomía. Por ejemplo, con proyectos mineros en regiones ricas en tierras raras como los países nórdicos.
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