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No es el fin del mundo

El pódcast semanal de El Orden Mundial para entender qué pasa en el mundo. Análisis, contexto y matices sobre la realidad internacional.

El 11S: los atentados que cambiaron el orden global

Cuatro aviones y casi 3.000 muertos en un solo día bastaron para convertir el 11S en uno de los momentos que definen el siglo XXI. Fue el atentado más mortífero de la historia, pero su huella va mucho más allá del número de víctimas: hoy no se entienden fenómenos tan dispares como el auge de Trump, la supervivencia política de Putin, las revueltas árabes de 2011 o el caos actual en el Sahel sin remontarse a lo que ocurrió aquel día de 2001 y a todo lo que desató después.

El 11S marcó el principio del fin del llamado momento unipolar de Estados Unidos, un declive que se agravaría con la invasión de Irak en 2003 y que terminaría de confirmarse con la crisis financiera de 2008. La seguridad pasó a convertirse en el principio rector de la política internacional, y la Guerra contra el Terror creó un enemigo deliberadamente ambiguo, sin fronteras geográficas ni una victoria definible, que cada gobierno pudo moldear a su conveniencia. Entender cómo el 11S cambió el mundo exige mirar tanto sus causas, que se remontan varias décadas atrás, como sus efectos, que llegan hasta el yihadismo del Sahel o el 7 de octubre en Israel.

Del islamismo egipcio a las Torres Gemelas

Los atentados no surgieron de la nada. El desarrollo del islamismo en Egipto de la mano de los Hermanos Musulmanes, la experiencia de la yihad afgana contra la Unión Soviética en los años ochenta y el despliegue de tropas estadounidenses en Arabia Saudí tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990 fueron construyendo, paso a paso, la idea de que el verdadero enemigo no era cada gobierno árabe aliado de Occidente, sino Estados Unidos como su sostén. Esa convicción cristalizó en la fatua de 1998, que convertía en deber de todo musulmán atacar a estadounidenses en cualquier parte del mundo.

Los atentados contra las embajadas en Kenia y Tanzania en 1998 y contra el USS Cole en Yemen en el año 2000 convencieron a Bin Laden de dos cosas: que Estados Unidos era más frágil de lo que aparentaba, y que solo un golpe espectacular podría arrastrarlo a una guerra prolongada. El 11S fue precisamente eso, un ataque diseñado para provocar una reacción que, según algunas teorías, buscaba desgastar a Washington en un conflicto interminable en Afganistán. En el episodio del podcast se explica con detalle esta cadena de factores ideológicos y políticos que condujo hasta el 11 de septiembre de 2001.

¿Es hoy el mundo más inseguro que antes del 11S?

De Afganistán al Sahel: la larga sombra del 11S

La respuesta estadounidense transformó el orden internacional. La invasión de Afganistán, presentada como una operación limitada y respaldada por la OTAN y la ONU, se convirtió en una guerra de veinte años, mientras que la invasión de Irak en 2003, mucho más controvertida y sin apoyo internacional, sembró las semillas de lo que más tarde sería el Estado Islámico. La disolución del ejército iraquí dejó miles de hombres armados y desempleados que acabarían formando la cúpula del califato, y el vacío de poder que dejó la caída de Gadafi en Libia en 2011 desestabilizó todo el norte de África, alimentando grupos como Boko Haram o Al Qaeda en el Magreb Islámico.

Ese mismo patrón de securitización, adoptado por gobiernos de todo el mundo bajo el paraguas de la Resolución 1373 de la ONU, permitió a países como Rusia reetiquetar conflictos internos, como el de Chechenia, bajo la lógica antiterrorista. Más de dos décadas después, el yihadismo se ha descentralizado y encuentra hoy sus principales focos en el Sahel, mientras Occidente sigue debatiendo hasta qué punto vive todavía en una guerra contra el terror permanente. Todos estos hilos, desde Bin Laden hasta Daesh y el 7 de octubre, se analizan en profundidad en el episodio de No es el fin del mundo dedicado a cómo el 11S cambió el mundo.

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