El Pacto Verde europeo ya estaba olvidado. La ultraderecha va a liquidarlo

La Unión Europea aspiraba a liderar la lucha internacional contra el cambio climático. Sin embargo, la pandemia y la guerra en Ucrania cambiaron las prioridades. Pese a los avances, el Pacto Verde también genera descontentos y divide a los Estados, y será más lento tras la derechización de la Eurocámara.
Desarrollo y cambio climáticoEuropa
El Pacto Verde europeo ya estaba olvidado. La ultraderecha va a liquidarlo
Fuente: Wikimedia Commons

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

Escucha este artículo

Suscríbete por solo 5€ al mes

Cuando uno camina por cualquier pueblo de las cuencas mineras asturianas se da cuenta de que el tiempo no ha pasado por allí, sino que directamente parece haber arrasado el lugar. Hace ya casi una década que los pozos se cerraron, y la reconversión industrial ni está ni se le espera. Pocos miran a la Unión Europea como responsable de que ese cambio no llegue, pero la lucha contra el cambio climático también está dejando vencedores y vencidos, y en Bruselas empiezan a darse cuenta.
Ursula von der Leyen llegó a la presidencia de la Comisión Europea en 2019 con el Pacto Verde como bandera para proteger el medioambiente y asegurar la transición ecológica. Sin embargo, el mundo ha dado un vuelco en estos años, obligando a la Unión a recalibrar ese cambio de era. A ello se sumó a principios de año la revuelta del campo en Polonia, Francia o Alemania, que la ultraderecha explotó de cara a las elecciones europeas. Pese a que la mayoría proeuropea se mantuvo, el Partido Popular Europeo podría matizar el Pacto Verde en favor de los grupos ultraderechistas impulsados precisamente en Francia o Alemania.
Una transición descafeinada
El Pacto Verde europeo es el conjunto de medidas de transición ecológica que buscan que la Unión Europea alcance la neutralidad climática de aquí a 2050. Europa busca liderar un campo en el que compite con Estados Unidos y China, y estas medidas han servido para poner la lucha contra el cambio climático en primera fila. Desde 2019 se ha cumplido parte de lo prometido, pero los avances han quedado opacados por los grandes objetivos, demasiado ambiciosos. Una medida es el llamado Fit for 55: reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55% con respecto a 1990 de aquí a 2030.
El reto es consolidar esos avances. La normativa es mastodóntica y avanzó hacia el final de la pasada legislatura. El momento de la verdad fue la ley para restaurar la naturaleza, que dividió al Parlamento Europeo a finales de 2023. El tex...

Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.

Suscríbete por solo 6€ al mes

Emilio Ordiz

Entre Asturias y Madrid. Periodista. Máster en Unión Europea. Especializado en el estudio de los populismos y los discursos euroescépticos. Me interesa la integración europea, el Estado de derecho y la geopolítica. Con un ojo puesto en los Balcanes.