Escucha este artículo
Como cada mes de junio, las banderas arcoíris vuelven a llenar las calles, comercios, productos y redes sociales. Bajo el pretexto de visibilizar la discriminación que sufren las personas del colectivo LGTBIQ, empresas e instituciones usan la lucha del movimiento para obtener beneficios económicos y políticos. En el caso de las empresas, más frecuente, este fenómeno se conoce como capitalismo rosa o arcoíris.
Sin embargo, esta reivindicación superficial no se lleva a la práctica. Hoy en día los actos sexuales entre adultos del mismo sexo son un crimen en 62 países, mientras que el matrimonio igualitario es legal en menos de cuarenta. En la Unión Europea, el 19% de los hombres y el 17% de las mujeres LGB sufrieron discriminación en sus lugares de trabajo en 2023, un porcentaje mayor entre hombres (35%) y mujeres trans (43%). En Estados Unidos, el 22% de los adultos LGTBIQ vive en la pobreza, y la realidad se agrava entre adultos trans y mujeres cis bisexuales (29%), adultos trans afroamericanos (40%) y latinos (45%). Mientras tanto, la mercantilización del colectivo le está ganando terreno a una lucha que lleva décadas.
De los disturbios al consumismo
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento