Escucha este artículo
La victoria de Lai Ching-te en las elecciones presidenciales del pasado 13 de enero ha vuelto a poner a Taiwán en el foco de la tensión entre China y Occidente. El Partido Progresista Democrático, que gobernará por tercer periodo consecutivo, promueve la identidad taiwanesa y es partidario de la independencia de facto respecto a China. Pekín rompió las comunicaciones con las autoridades de la isla en 2016 y ve el resultado con malos ojos.
“Taiwán sigue siendo el asunto más importante y delicado en las relaciones entre China y Estados Unidos”, le advirtió el presidente Xi Jinping a Joe Biden en noviembre. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, felicitó a Lai tras su victoria, gesto que Pekín rechazó, y Biden tuvo que aclarar que no apoya la independencia de la isla. Lai también ha demostrado esa tensión: en campaña visitó Estados Unidos y aseguró que le gustaría ver a un presidente taiwanés entrando en la Casa Blanca. La Unión Europea ha celebrado la elección taiwanesa, pero busca un equilibrio en las relaciones de sus países miembros con China. Las potencias occidentales se inclinan así hacia Taiwán, pero hasta cierto punto.
Estados Unidos y Europa, más cerca de Taiwán
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento