La Nueva Ruta de la Seda, ¿un obstáculo en la lucha contra la crisis climática?

China se está convirtiendo en un actor cada vez más importante en los esfuerzos internacionales contra el cambio climático gracias a las medidas que ha puesto en marcha a nivel interno. No obstante, su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda plantea un gran obstáculo para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París: la iniciativa podría encadenar durante décadas a los países participantes al mismo modelo de crecimiento altamente contaminante que siguieron los países occidentales y la propia China. Aunque también tiene el potencial de promover un modelo de crecimiento sostenible.
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La Nueva Ruta de la Seda, ¿un obstáculo en la lucha contra la crisis climática?
Imagen de una carretera en la antigua Ruta de la Seda. Fuente: Lensnmatter (Flickr)

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La Nueva Ruta de la Seda es una iniciativa lanzada por Xi Jinping en 2013 y que involucra alrededor de setenta países en Asia, África y Europa. No se conoce una cifra oficial del coste real de este proyecto, y las estimaciones varían desde los 575.000 millones de dólares según el Banco Mundial a más de un billón de dólares según la propia China. El objetivo del proyecto es desarrollar infraestructuras en los países socios —gasoductos, carreteras, puertos, aeropuertos, parques industriales, etcétera— para crear macrocorredores económicos, tanto en tierra como en el mar. 
El proyecto plantea un gran obstáculo para la lucha contra el cambio climático. Por un lado, la construcción y uso de estas infraestructuras requieren de un uso intensivo de energía y conllevan considerables emisiones de carbono. Pero el mayor reto radica en que la Nueva Ruta de la Seda promueve un modelo de crecimiento económico altamente contaminante en países cuya proporción en la población y en el PIB globales no deja de crecer, en vez de promover alternativas limpias que no estaban desarrolladas en el momento en el que China y los países occidentales vivieron su despegue económico. Si los participantes en la Nueva Ruta de la Seda siguen el patrón histórico de crecimiento intensivo en emisiones de carbono, no será posible limitar el calentamiento global a 1,5ºC. Por el contrario, promover en sus economías las mejores prácticas posibles, como son las tecnologías limpias, reduciría significativamente sus futuras emisiones y contribuiría poderosamente a la lucha global contra el cambio climático.
Para amplia: “La Nueva Ruta de la Seda: iniciativa económica, ofensiva diplomática”, Sandra Ramos en El Orden Mundial, 2016
La Nueva Ruta de la Seda está impulsando el carbón como medio para satisfacer la creciente demanda energética en muchos de los países participantes. Como parte del proyecto, China ha estado involucrada en más de doscientos cuarenta proyectos de plantas de carbón y, a fecha de juli...

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Teresa Romero

Córdoba, 1995. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y estudiante del Máster en Economía Política Internacional por el King's College de Londres. Interesada en asuntos de medio ambiente, seguridad y geopolítica, especialmente en la región de Asia.