Novocherkassk llevaba dos días de huelga cuando el 2 de junio de 1962 las autoridades soviéticas dieron la orden de disparar contra los manifestantes. En esta ciudad de 150.000 habitantes del sur de Rusia, 5.000 personas protestaban en contra de las recientes subidas de precios y bajadas de salarios. Solo en la manifestación principal fallecieron veintisiete personas y 87 resultaron heridas, según la KGB. Hubo víctimas que ni siquiera eran participantes, sino solo espectadores o viandantes infortunados, o fueron alcanzadas por balas perdidas. Otros fueron enviados a colonias penales, aunque algunos escaparon.
Estas protestas supusieron una grave amenaza para el Gobierno, ya que no eran antisoviéticas, más al contrario: sus reivindicaciones partían del fundamentalismo comunista y señalaban al Partido como la nueva élite privilegiada. Es por eso que las autoridades hicieron lo posible por silenciar la matanza, y durante años algunos de los encarcelados prefirieron decir que habían sido condenados por asesinato antes que contar la verdad.
Con la caída de la Unión Soviética, la tragedia salió a la luz y se erigió un modesto monumento para recordar a las víctimas. Sin embargo, la historia no tardó en caer de nuevo en el olvido. El desconocimiento fuera de Rusia es aún mayor. La película ¡Queridos Camaradas!, del laureado director ruso Andréi Konchalovski, retrata esta masacre. Se estrenó en 2020 en el 77º Festival Internacional de Cine de Venecia, donde ganó el Premio Especial del Jurado, y llega ahora a los cines.
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