La guerra con Hamás será el principio del fin de Netanyahu

Benjamín Netanyahu está en apuros. El ataque de Hamás demostró que Israel no es invencible y humilló al Gobierno, cuya brutal respuesta sobre Gaza pretende eliminar a la organización islamista y expulsar a la población. Sin embargo, la crisis y el descontento acentuado terminarán costándole la carrera al primer ministro.
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La guerra con Hamás será el principio del fin de Netanyahu
Fuente: elaboración propia con imagen de Wikimedia Commons

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“Netanyahu tiene que irse ahora y no tras la guerra”. El periódico progresista israelí Haaretz fue rotundo el pasado 8 de octubre tras el ataque de Hamás. En otro editorial a los dos días acusó al primer ministro de ser “el único responsable del desastre”. Avichai Brodetz también lo tenía claro. Una semana después de la masacre que dejaba cientos de muertos, se plantó con una silla delante del cuartel militar en Tel Aviv. Hamás había secuestrado a su esposa y sus tres hijos. A las pocas horas llegaron otros familiares de rehenes a la protesta improvisada, donde hubo gritos de “Gobierno criminal” y “Netanyahu a prisión”.
Si Netanyahu ya estaba cuestionado por la reforma judicial, ahora su popularidad está por los suelos. Aunque están lejos de ser mayoría, miles de manifestantes israelíes han pedido su dimisión por la gestión de la crisis de los rehenes. Mientras tanto, las declaraciones incendiarias de sus socios ultraderechistas evidencian la división en el Gobierno. Con los precedentes de Golda Meir en 1974 y Ehud Ólmert en 2008, Netanyahu no sería el primer mandatario israelí que cae por un fracaso estrepitoso en materia de seguridad.
Una crisis mal gestionada
A Netanyahu le llueven las críticas. Los familiares de los rehenes le reprochan su gestión de la crisis y le exigen que rinda cuentas. Desde el primer momento, el Gobierno se ha negado a negociar con Hamás para liberar a los más de doscientos cautivos israelíes y ha priorizado destruir a la organización islamista. Si bien algunos familiares apoyan está postura, otros exigen el regreso de sus seres queridos y piden un alto el fuego. El primer ministro tardó más de una semana en reunirse con las familias y fue señalado de haber elegido a aquellos familiares próximos a su partido, el Likud, pero el Gobierno ha negado las acusaciones.
Netanyahu también ha esquivado a la prensa. Después de tres semanas, convocó a los medios y se presentó con el ministro de Defensa, Yoav Gallant, y con el ex vice primer ministro B...

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Natàlia Queralt

Tarragona, 1994. Graduada en Periodismo y Humanidades, especialización en Historia, por la Universidad Pompeu Fabra. Máster en Estudios Islámicos y de Oriente Próximo por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Me interesa la geopolítica, los estudios poscoloniales, y la construcción de la identidad y el género en Oriente Próximo y el Magreb.