La ciudad más poblada del mundo por el momento es la capital de Japón, Tokio, con más de 38 millones de habitantes. Pero las previsiones afirman que en 2075 esta posición la ocupará una ciudad que ni siquiera está ahora entre las diez primeras: Kinsasa, la capital de la República Democrática del Congo. ¿Cómo se explica este crecimiento, concretamente en las ciudades del África subsahariana, donde en 2050 casi el 60% de la población vivirá en grandes ciudades? ¿Cómo se afrontarán las bolsas de pobreza y el aumento de la extensión de asentamientos irregulares en estas urbes?
La previsión para 2030 es que Kinsasa, una ciudad con una extensión similar a la de Madrid, tenga 20 millones de habitantes. Y se calcula que en 2075 llegará a los 58 millones, lo que se traduce en un 190% más en 45 años. La capital congoleña no será un caso aislado, sino que es representativo de una dinámica que se está consolidando: mientras que la población de las grandes ciudades de los países más desarrollados se estanca o su crecimiento se ralentiza, las de los países en vías de desarrollo crecen sin freno, sobre todo en el África subsahariana y en Asia. En África, el crecimiento urbano se debe por encima de otros a un factor principal: los movimientos migratorios de quienes se desplazan del mundo rural a zonas urbanas.

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