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¿Cómo han cambiado los salarios en el mundo?

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La última década del planeta ha estado marcada por sucesos muy relevantes, desde la crisis económica y financiera que barrió los países occidentales a las revueltas árabes, pasando por una progresiva desaceleración de China o un nuevo colapso en numerosos países latinoamericanos. Como es lógico, algo tan fundamental como son los salarios también se han visto sacudidos; en algunos países para bien, en otros para mal. Esta ha sido su evolución en las distintas regiones del mundo según los datos del Global Wage Report 2018/19.

La zona del África subsahariana, además de alojar casi una cincuentena de países, ha vivido una década de extremos —hablando a nivel salarial—. En la cara positiva se sitúan algunos de los países que se utilizan en los últimos años como ejemplos de desarrollo africano, como Senegal, Gana o Ruanda. En el lado opuesto quedan países relevantes del continente como Nigeria o Angola, candidatas a potencias en la región pero también muy dependientes de los hidrocarburos, un activo que no ha tenido su mejor momento en esta última década.

En el continente americano la situación no ha sido demasiado positiva. Aunque se han producido aumentos en muchos países, estos han sido tímidos y sin duda influidos por el impacto de la crisis en los modelos exportadores y de bajo valor añadido en muchos de estos lugares, amén de debilidades estructurales de los propios estados, caso de las inversiones brasileñas con el Mundial de Fútbol en 2014 o los Juegos Olímpicos de 2016. Peor paradas salen las repúblicas centroamericanas, muchas de ellas en claro retroceso y todavía asediadas por graves problemas como la desigualdad, la corrupción o el impacto de los grupos criminales.

Asia-Pacífico es, probablemente, la gran ganadora en la última década en términos salariales —y en general en cuestiones económicas—. Con la excepción de Fiyi y Japón, que lleva estancada varias décadas, todos los países de la zona han visto crecer los sueldos en mayor o menor medida. Incluso China o India, sin duda las grandes potencias de la región, se sitúan entre los países donde más han crecido los salarios, lo que evidencia el músculo interno que pueden ganar en pocos años.

 

El continente europeo es una de las zonas que de forma más directa sufrió el impacto de la crisis económica junto con la región americana. Sin embargo, dentro del Viejo Continente se distinguen dos partes muy definidas y con suertes muy distintas: por un lado los países del antiguo bloque comunista, que viven un momento de desarrollo y crecimiento importante, algo que también empuja al alza los salarios, y por otro Europa occidental, con incrementos muy leves cuando no caídas considerables. Los casos de Grecia, Italia, Reino Unido o España evidencian bastante bien los complicados años que se han atravesado en la Unión.

La región de Oriente Próximo y el Magreb ha sido un frecuente foco de inestabilidad durante estos últimos años. Además de conflictos eternos como el de Israel y Palestina —de los que estos últimos, en el terreno económico, salen especialmente peor parados—, hemos visto revueltas en muchos de estos países, y algunas de ellas han derivado en guerras civiles. De ahí que esa inestabilidad política se haya trasladado al ámbito económico, impidiendo grandes crecimientos salariales más allá de los países más potentes económicamente —como Turquía— o rentistas de los hidrocarburos —véase Arabia Saudí, Catar o Kuwait—.

Con todo, podemos considerar como ganadora la región de Asia-Pacífico y como gran perdedor a lo que entendemos como economías desarrolladas. Otro síntoma más del desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial.

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