2021 no será el año de la recuperación plena —como mucho, el de dejar atrás lo peor de la crisis sanitaria—. Tras un breve lapso en el que los europeos creyeron haberle ganado definitivamente la batalla al virus, la pandemia ha vuelto a arrojar cifras preocupantes y a comerle terreno a la vida en sociedad. De nuevo se plantean restricciones a la movilidad y muchos planes tienen que volver a ser pospuestos o directamente cancelados.
Y todo ello a las puertas de la Navidad, la segunda época del año en la que más viajan los ciudadanos de la Unión Europea. Así lo muestran los datos de viajes por motivos personales —es decir, excluyendo los profesionales— de Eurostat del año 2015 al 2019, recopilados por los propios Estados miembros a través de encuestas. La media de estos cinco años permite ver que la temporada alta del turismo europeo va desde mayo hasta agosto —acumula el 44% de las salidas—, coincidiendo con los meses más calurosos.
Tres cuartas partes de esos desplazamientos —unos mil millones al año— fueron viajes realizados dentro de las fronteras de cada Estado miembro, mientras que solo el 25% tuvo como destino un lugar extranjero. Las vacaciones de verano son protagonistas en ambos casos, pero se observan patrones en la duración de los viajes interesantes: en el caso de las escapadas nacionales, la estancia más común es entre una y tres noches, con la excepción de agosto, cuando los europeos prefieren tomarse descansos más largos, de cuatro noches o más.
Por el contrario, en los viajes al extranjero son los desplazamientos de cuatro noches o más los que se imponen a lo largo de todo el año. Al conllevar gastos de transporte más elevados —billetes de avión, tren o autobús o repostaje en caso de utilizar el coche particular—, es normal que los turistas prefieran alargar su estancia para aprovechar mejor su inversión.
Además, las escapadas al extranjero no son especialmente numerosas en el mes de diciembre —es, de hecho, el cuarto mes por la cola—, sino que es de abril a octubre cuando los ciudadanos de la Unión Europea viajan más a un país diferente al suyo. En su caso el patrón navideño es distinto al de las escapadas nacionales: es en estas fechas cuando los viajes para ver a la familia son más comunes, algo que normalmente ocurre dentro de las fronteras de un mismo país.
De media, entre 2015 y 2019 se realizaron 77 millones de viajes no laborales durante el mes diciembre en el conjunto de la Unión Europea, pero solo 15 millones tenían como destino el extranjero.
Este año, al igual que en 2020, estos desplazamientos tendrán que hacerse una vez más con precaución. La llegada del frío, que obliga a la gente a reunirse en lugares cerrados, junto con unos planes de vacunación en los Estados miembro que avanzan a ritmos distintos —y que están pendientes de reforzarse con una tercera dosis— y la llegada de la variante ómicron, está provocando que Europa vuelva a convertirse en el un punto caliente de la pandemia.
En ese contexto, la Navidad y los numerosos viajes asociados a ella plantean un nuevo reto a las autoridades sanitarias, aunque bien es cierto que el riesgo no es tan alto como el último año, cuando las campañas de vacunación apenas estaban arrancando y la tasa de mortalidad de la enfermedad era más preocupante.
¿Dónde se reservan más noches a través de plataformas online en la Unión Europea?







