El mapa de los gasoductos mundo

El mapa de los gasoductos en el mundo

En la actualidad hay cerca de 974.000 kilómetros de gasoductos operativos y otros 210.00 en construcción, suficientes para rodear la Tierra casi treinta veces
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El gas es un combustible complejo. Si bien se ha convertido en una fuente de energía clave por su reducido precio, por su rentabilidad ―las centrales de ciclo combinado exprimen al máximo su potencial― y por ser menos contaminante que el petróleo y el carbón, su estado gaseoso plantea retos en la logística de transporte y almacenamiento.

La invasión de Ucrania y el posterior desacople europeo del suministro ruso lo ha evidenciado. Los gasoductos son la opción más rápida, barata y directa de comerciar con el gas, pero también son infraestructuras que pueden crear relaciones de dependencia si no se dejan abiertas alternativas y rutas de importación diferentes. Transportarlo por mar en estado líquido, en cualquier caso, es una elección que encarece notablemente el precio y obliga a transformar el producto al menos en dos ocasiones ―para reducir su tamaño y empaquetarlo en un primer paso y para inyectarlo en la red de abastecimiento del país receptor en un segundo―.

No es de extrañar por tanto que en el mundo existan hasta 974 mil kilómetros de gasoductos en operación y otros 210 mil propuestos o en construcción, suficientes en conjunto para rodear la Tierra casi treinta veces. Estados Unidos, China y Rusia, primer, cuarto y segundo mayor productor de gas natural del mundo, respectivamente, son los países que cuentan con las redes de gasoductos más extensas, según datos de 2022 del Global Energy Monitor.

Estas tuberías suelen comenzar en un yacimiento o una planta de regasificación y acostumbran a ser subterráneas para evitar accidentes, sabotajes y los efectos de la corrosión, con una profundidad de entre uno y dos metros, aunque excepcionalmente también puede ser construidas en superficie. En el caso de los gasoductos submarinos, barcos especiales que funcionan como fábricas de tuberías sueldan los tubos y los depositan directamente sobre el lecho marino.

Por razones de seguridad, las redes de gasoductos cuentan con válvulas a intervalos determinados que permiten cortar el flujo de gas en caso de incidentes como la falta de presión provocada por una fuga. Y si la tubería es muy larga, también puede ser necesario dotar la red de estaciones de compresión y cables de fibra óptica para controlar el funcionamiento de la infraestructura y transmitir la información a través de grandes distancias, así como estaciones de emergencia, equipos contra incendios y accesos a los posibles puntos de reparación.

El mapa de los gasoductos de Europa

La construcción de este tipo de conexiones se disparó a finales de los noventa, cuando la desregulación del mercado estadounidense y el desarrollo de la infraestructura rusa a raíz de diversos descubrimientos de yacimientos en Siberia aumentó la competencia, bajó los precios del gas y dio origen a multitud de proyectos de exploración de nuevas bolsas. En torno a 2010, con este tipo de combustible fósil consolidado a nivel global y la entrada de nuevos actores como China, la red de gasoductos volvió a experimentar un nuevo empujón.

A día de hoy, el gasoducto más largo del mundo es el Oeste-Este chino, con una longitud total de cerca de 19.000 kilómetros. Se trata, en realidad, de un sistema de cuatro tuberías que unen la ciudad de Sinkiang en el oeste con Shanghái en el este y cuya fecha de inicio de construcción data del 2005.

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