Inversión pública educación menores

¿Cuánta inversión pública se destina a la educación de los menores de 3 años en la OCDE?

No todos los países destinan el mismo nivel de inversión pública a educación de los menores de tres años en la OCDE
CartografíaSociedad

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En Dinamarca, lo más frecuente es que los niños de dos años acudan a la guardería, donde se les garantiza una plaza cuyo coste es cubierto al 75% por el Estado. En caso de que los padres decidan cuidar ellos mismos de sus pequeños o contratar a un cuidador, también reciben una ayuda pública.

La situación es parecida en Alemania, donde los niños pueden asistir desde sus primeros meses de vida a una kita, una guardería para niños de hasta tres años —en algunos estados la factura variará en función de la renta de los padres y en otros será completamente gratuita—, o en Francia, donde el Estado otorga créditos fiscales por el valor del 85% del coste de la guardería o los servicios de una niñera hasta que los niños ingresan en la educación preescolar pública a los dos o tres años.

En Estados Unidos, por el contrario, es muy poco común que los más pequeños reciban cuidado infantil formal y, en caso de hacerlo, además de competir por encontrar una plaza libre en alguna guardería, los padres deberán asumir todos los costes de antemano —unos 1.100 dólares al mes— y esperar que la Administración les ayude con una ayuda directa de varios cientos de dólares al año. Y si deciden cuidarlos en casa o contratar los servicios de un cuidador, tendrán que hacer frente a los gastos en solitario.

En el mundo desarrollado, o lo que es lo mismo, en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una organización de países ricos en su mayoría, el caso de Estados Unidos es una excepción. Y es que el país norteamericano destina apenas 500 dólares al año a la educación preescolar temprana de cada niño menor de tres años, muy lejos de los países europeos —los escandinavos no bajan de los 20.000 dólares anuales— y de la media de la OCDE —14.436 dólares—, según datos de la propia organización y el Hamilton Project.

La gestión de la educación infantil en la Unión Europea

Ahora el Congreso estadounidense debate un ambicioso plan de presupuesto planteado por Joe Biden que incluye un aumento de ese gasto a través de medidas como la posibilidad de que las familias más empobrecidas tengan acceso gratuito a guarderías oficiales o limitar su coste al 7% de los ingresos de las familias cuyos ingresos doblen la media del estado.

En general, algunos de los objetivos de estas medidas y de fomentar la educación infantil temprana son aumentar la fertilidad, promover la participación de la mujer en el mercado laboral y asegurar que todos los niños tengan la oportunidad de recibir una educación de calidad, lo que en última instancia reduce la desigualdad.

No en vano, según la ONG Save The Children, la educación preescolar temprana es la etapa educativa más importante del currículum escolar de los alumnos, ya que tiene una influencia determinante para eliminar las desigualdades de origen: “Las experiencias durante estos primeros años dan forma a la arquitectura del cerebro y tienen un impacto directo en las habilidades sociales, emocionales y de aprendizaje”. Entre otras cosas, los niños que no reciben este tipo de educación tienen más probabilidades de repetir curso posteriormente, abandonar la escuela e incurrir en actividades delictivas.

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