La flota fantasma de Rusia: así está burlando el Kremlin las sanciones a su petróleo

Una flota improvisada de cerca de cien naves permite a Rusia redireccionar sus ventas de crudo hacia India y China y salvar la mitad de sus ingresos
CartografíaGeopolíticaRusia y espacio postsoviético


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Tras un año de invasión, sanciones y una asfixiante presión internacional, Rusia no solo no ha desaparecido del mercado energético global, sino que está siendo capaz de rentabilizar aún más su lucrativa exportación de crudo. La enorme subida de los precios de la energía es uno de los motivos, pero no el único: el acceso a puertos petroleros en tres mares distintos, el complejo entramado interno de oleoductos y una flota propia improvisada de alrededor de cien naves están permitiendo al Kremlin redireccionar sus ventas de petróleo hacia India y China y mantener a flote cerca de la mitad de los ingresos del Estado ruso.
Las cifras son elocuentes: a pesar de los vetos de los países occidentales, a lo largo de 2022 el país aumentó un 2% su producción de petróleo y otro 20% los ingresos derivados de su venta hasta alcanzar los 200.000 millones de euros, según los datos de Moscú y la Agencia Internacional de Energía (IEA). Es lo que muchos llaman la máquina de guerra de Putin.
Ese incesante flujo de dinero, equivalente al PIB de Ucrania, está siendo usado por Moscú para costear la invasión y se encuentra en el centro de la diana de las sanciones occidentales, que en diciembre dejaron de importar y toparon el precio del crudo ruso y en febrero de sus derivados.
Ante esto, el Kremlin ha usado las experiencias de otros petroestados sancionados por la comunidad internacional como Irán o Venezuela y sobre todo la falta de regulación de la navegación marítima para sortear esos embargos y seguir inyectando su crudo al mercado global.
Lo que no puede evitar, eso sí, es la complicación de la logística de exportación: el viaje desde las terminales rusas en el Báltico a China e India ―que ya acaparan más del 90% de las ventas― alarga los tiempos de las operaciones y las mordidas de los intermediarios.
Una flota fantasma y barcos girando en círculos
En mayo del año pasado, el buque petrolero ruso Kapitan Schemilkin partió del estrecho de Kerch y atravesó el mar Negro y el Egeo hasta ...

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A comienzos del pasado mes de diciembre, un buque con bandera panameña llamado Lyra partió del puerto ruso de Primorsk.

 

El 20 de diciembre echó el ancla frente a la costa de Ceuta.

A comienzos del pasado mes de diciembre, un buque con bandera panameña llamado Lyra partió del puerto ruso de Primorsk.

 

El 20 de diciembre echó el ancla frente a la costa de Ceuta.

En el otro lado del mundo, el carguero São Paulo ―con bandera chipriota y capacidad para dos millones de barriles de petróleo― partió del puerto chino de Dongjiangkou el 6 de diciembre.

 

Tras encontrarse con el Lyra en Ceuta, el 2 de enero deshizo sus pasos y volvió a cruzar el canal de Suez. El 21 de enero llegó a su destino final: Kochi (o Cochín), en India.

En el otro lado del mundo, el carguero São Paulo ―con bandera chipriota y capacidad para dos millones de barriles de petróleo― partió del puerto chino de Dongjiangkou el 6 de diciembre.

 

Tras encontrarse con el Lyra en Ceuta, el 2 de enero deshizo sus pasos y volvió a cruzar el canal de Suez. El 21 de enero llegó a su destino final: Kochi (o Cochín), en India.

La ruta del Lyra ―Rusia-Ceuta― la han repetido al menos otros 14 buques desde diciembre.

 

En el sector, las naves reciben el nombre de aframax: pequeñas embarcaciones capaces de atravesar mares helados y portar hasta 700.000 barriles de crudo.

 

La ruta del Lyra ―Rusia-Ceuta― la han repetido al menos otros 14 buques desde diciembre.

 

En el sector, las naves reciben el nombre de aframax: pequeñas embarcaciones capaces de atravesar mares helados y portar hasta 700.000 barriles de crudo.

 

Rusia las está utilizando para redirigir sus exportaciones de petróleo hacia India y China.

 

Una vez en el estrecho de Gibraltar, las aframax transfieren su carga a grandes cargueros llamados VLCC (very large crude carrier) como el São Paulo o el Lauren II, que ya atraviesa el Índico camino de China tras hacer escala en Ceuta.

Es una práctica legal que se conoce con el nombre de STS (ship to ship), aunque algunos países la prohíben dentro de sus aguas territoriales.

 

Skaw (Dinamarca) y Southwold (Reino Unido) eran los centros típicos de trasvase de petróleo en Europa, pero tras la guerra de Ucrania esa actividad se ha mudado a Ceuta y Kalamata (Grecia)»

Es una práctica legal que se conoce con el nombre de STS (ship to ship), aunque algunos países la prohíben dentro de sus aguas territoriales.

 

Skaw (Dinamarca) y Southwold (Reino Unido) eran los centros típicos de trasvase de petróleo en Europa, pero tras la guerra de Ucrania esa actividad se ha mudado a Ceuta y Kalamata (Grecia)»

La costa ceutí, en concreto, ofrece unas condiciones únicas: tiene una ubicación privilegiada, el derecho del mar ampara el paso inocente de barcos de terceros países por sus aguas y, fruto de la falta de delimitación de la frontera marítima hispano-marroquí, está libre de la injerencia de buques patrulleros.

La costa ceutí, en concreto, ofrece unas condiciones únicas: tiene una ubicación privilegiada, el derecho del mar ampara el paso inocente de barcos de terceros países por sus aguas y, fruto de la falta de delimitación de la frontera marítima hispano-marroquí, está libre de la injerencia de buques patrulleros.

Tanto es así que Ceuta se ha convertido en un punto clave del mapa que ha dibujado el Kremlin para esconder su exportación de crudo y, hasta el momento con mucho éxito, burlar las sanciones occidentales.

La redirección de las ventas de crudo ruso también ha llegado al Arco, una variedad muy densa procedente del Ártico.

 

Antes de la guerra, todas las exportaciones de este tipo de petróleo ―comercializado a través del puerto de Múrmansk― iban a parar a Europa. Ahora su destino es Asia, donde está reemplazando otros tipos de crudo pesado procedentes de Oriente Próximo.

El Nikolay Zuyev, por ejemplo, un aframax con bandera liberiana, partió de Múrmansk el 13 de diciembre y arribó al puerto chino de Qingdao el 8 de febrero.

 

Fueron casi dos meses de travesía.

«Por eso Rusia está explorando otras alternativas, especialmente la ruta del Ártico.

 

El país de hecho ya envió a modo de experimento un rompehielos con una ligera carga de barriles a bordo a través de esta vía, y en verano espera poder comenzar a utilizarla para reducir a la mitad el tiempo de navegación.»