El mapa físico de Bolivia tiene una elevada altitud media y cuenta con algo más de un millón de kilómetros cuadrados. Y si bien en el altiplano boliviano se alcanza una altitud media de 3.800 metros, con múltiples picos que superan los 6.000 metros, esta región apenas cubre un 28% del país. El resto de Bolivia registra una altura mucho menor, con una cota mínima de apenas 90 metros en la región fronteriza del Pantanal, cerca de Brasil y Paraguay.
Así, Bolivia es un país de contraste dividido en dos zonas con una gran diferencia de altitud: por un lado, las tierras altas y el Altiplano –donde destaca el Nevado de Sajama (6.542m), el pico más alto del país–. Por otro, las tierras bajas, en las que se localizan la Amazonía, el Pantanal, Chiquitania o el Chaco. Aunque al mapa físico de Bolivia ya no tiene acceso al mar, el origen de su estructura geológica hay que buscarlo frente a las costas del Pacífico.
En la fosa del Pacífico, allí donde la placa de Nazca subduce debajo de la placa sudamericana, y paralela a toda la costa occidental sudamericana, la actividad tectónica está provocando, desde el inicio de la orogénesis andina, la elevación de los Andes. Esta cordillera formó en el territorio de la actual Bolivia una inmensa cuenca endorreica interior, que poco a poco se fue colmatando con los sedimentos de las cordilleras occidental, oriental y de Lípez, dando origen al actual altiplano andino, una gran meseta a gran altitud.
La cuenca de la altiplanicie estuvo antaño ocupada por un gran lago, pero los cambios climáticos y la colmatación del fondo por los sedimentos de las montañas lo han reducido a los actuales lagos Titicaca y Poopó, así como al salar de Uyuni.
Al este se encuentra la región más grande de Bolivia, las tierras bajas, compuestas por grandes llanuras. En su mayoría, estas son resultado de la sedimentación de la erosión de los Andes y el vecino macizo brasileño y su meseta del Mato Grosso. No obstante, pedazos del macizo brasileño, ya muy erosionados, sobresalen entre los sedimentos, separando las cuencas del Amazonas de las del Río de la Plata.
Por su parte, los grandes ríos del país son afluentes del Amazonas y el Paraná. El río Pilcomayo, por ejemplo, es uno de los principales afluentes del río Paraguay antes de unirse al Paraná. En su recorrido tras salir de Bolivia forma la frontera entre Paraguay y Argentina.
Al norte, el río Madre de Dios, uno de los principales afluentes del Amazonas, recoge el agua de los ríos Beni e Iténez, que forma la frontera entre Bolivia y Brasil y que a su vez recoge las aguas de los ríos San Martín, San Miguel y Mamoré. Este último es el río el más largo de Bolivia, mientras que en el altiplano discurre un único río importante, el río Desaguadero, que lleva las aguas del lago Poopó al lago Titicaca.
Este entorno físico también ha marcado la sociedad, historia, política y economía de Bolivia, donde exsite una profunda división entre el Altiplano y las tierras bajas. Dos sociedad con similar peso demográfico, pero cuyo marco geográfico ha condicionado a llevar dinámicas diferentes.
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