Los militares brasileños no están dispuestos a dar un golpe para salvar a Bolsonaro

La aparente alianza entre el Ejército y Bolsonaro se ha convertido en desconfianza. Pese al poder que los militares han ganado durante su mandato, la dimisión de la cúpula y varias polémicas han ahondado las grietas entre ambas partes. Y todo con el presidente en su momento más frágil a causa de la pandemia, el descontento social y la candidatura de Lula da Silva para las elecciones de 2022.
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Los militares brasileños no están dispuestos a dar un golpe para salvar a Bolsonaro
Fuente: elaboración propia.

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La política brasileña lleva seis meses a caballo entre una crisis militar, el inicio de la pugna por las elecciones de 2022 y los efectos de la pandemia que no remiten. Tras un mandato convulso, al presidente Bolsonaro se le agota el crédito. Con él las diferencias solo pueden resolverse por dos vías: la dimisión o el despido. Fue el caso del exministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, un general retirado cuya moderación le había convertido en una figura incómoda en el Gobierno: renunció a su cartera en marzo ante las presiones de la Presidencia.
Bolsonaro nombró como nuevo ministro a un general más cercano, Braga Netto, en un intento de apuntalar su influencia sobre los militares. Sin embargo, la cúpula al completo dimitió al día siguiente en solidaridad con Azevedo e Silva, desencadenando una crisis militar sin precedentes desde el regreso de la democracia al país en 1985. El presidente vio cómo se rompía la relación con su piedra angular, el Ejército, y ha quedado en una situación delicada. Mientras tanto, las elecciones de octubre de 2022 han empezado a asomarse en el horizonte.
Bolsonaro pierde el apoyo de los militares
Los primeros compases de la era Bolsonaro fueron una declaración de intenciones sobre el renovado papel que tomarían las Fuerzas Armadas. Durante la campaña se mostró defensor de la institución, y tras su investidura en 2019 nombró ministros a algunos destacados militares afines. La proporción de ministros militares en el Gobierno incluso ha llegado a igualar a la de algunos Ejecutivos de la dictadura militar que gobernó de 1964 a 1985.
Las grandes empresas públicas y la administración brasileñas también han visto mayor presencia de militares y exmilitares en altos cargos. Con el general retirado Joaquim Silva e Luna como nuevo presidente de Petrobras, el gigante petrolero del país, los militares ya dirigían en abril el 30% de las empresas estatales. En la administración pública hay ahora más de 6.000 militares, a diferencia de los 2.765 qu...

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Pablo Lago

Madrid, 1997. Graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid, programa de movilidad internacional en la Universitá LUMSA de Roma y estancia laboral en Portugal. Especial interés en las relaciones internacionales culturales, la historia global y el continente latinoamericano.