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Los Estados, a examen: política y derechos humanos

Los Estados, a examen: política y derechos humanos
Las estalactitas que caen de la cúpula de la Sala de los Derechos Humanos de la ONU, de Miquel Barceló, se ciernen sobre los participantes. Fuente: Eric Bridiers (ONU)

Una vez cada cinco años, los Estados miembros de Naciones Unidas se someten al conocido como examen periódico universal. Su objetivo es la protección de los derechos humanos, pero la política juega un papel muy importante en el funcionamiento del mecanismo.

La sala del Consejo de Derechos Humanos en el Palacio de las Naciones de Ginebra acoge uno de los mecanismos más interesantes y menos conocidos para la protección y la promoción de los derechos humanos. El llamado examen periódico universal (EPU) parece una suerte de mundo al revés en el que no resulta extraño escuchar a Arabia Saudí recomendar a Noruega que asegure la igualdad salarial entre mujeres y hombres y reduzca la violencia doméstica o a Corea del Norte recomendar a Canadá que restaure la libertad de expresión y de asamblea pacífica. A pesar de que el fin de este mecanismo es la protección y la promoción de los derechos humanos, la política juega un papel muy importante en el proceso. El resultado no es baladí y puede tener un gran peso en el juego político de los Estados dentro de Naciones Unidas.
Desentrañando el EPU
El examen es un mecanismo del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas cuyo objetivo es mejorar la situación de los derechos humanos en los 193 Estados miembros examinando uno a uno sus obligaciones en materia de derechos humanos. El examen lo realiza un grupo de trabajo compuesto por los 47 Estados miembros del consejo, aunque cualquier Estado de la...

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